Posteado por: physis | 01/10/2008

GOTTERDÄMMERUNG: El ocaso de la deuda impagable

Introducción: No es casual que coincidan en el tiempo la campaña por la estupidez que abanderan los medios socialistas con el esperpento del Chiquilicuatre y una de las peores crisis económicas que se recuerdan en España pasada la posguerra. Porque mientras la opinión pública esté distraída y mirando en otra dirección, no se dará cuenta de la avalancha hasta que un día despierte en la calle. Libertad Digital destapó el asunto, demostrando que el crecimiento del primer trimestre era del 0,6% según los datos que aportaba el Banco de España. Pero el compañero ‘Amon Ra’ nos mostraba en uno de los foros de Crisis Energética las cuentas que había hecho Marc Vidal, demostrando que, sin las corrrecciones del Banco de España, el crecimiento podría ser negativo: -0,1%. Aunque estos datos aclaran muy bien las noticias económicas más inmediatas, siempre es conveniente un poco de perspectiva para que los árboles no nos impidan ver el bosque. Sirve de ayuda el último artículo de Fekete.

Antal E FEkete

GOTTERDÄMMERUNG: El ocaso de la deuda impagable

La ópera de Wagner Gotterdämmerung trata sobre el ocaso de los dioses paganos. El más poderoso de los últimos dioses paganos que ha guiado los destinos de la humanidad durante las dos últimas décadas ha sido la deuda impagable. Con anterioridad al 14 de agosto de 1971 las deudas eran obligaciones, y la palabra “bond” (bono, obligación) significaba literalmente lo que expresa: lo opuesto a libertad. El privilegio de emitir deuda llevaba aparejada una responsabilidad: la de su devolución.

En ese aciago día todo cambió de un plumazo. El Presidente Richard Nixon adoptó la mullida teoría de Milton Friedman y proclamó la mónada del dólar impagable, es decir una cosa que existe en y por sí misma. Según esta teoría, el gobierno tiene el poder de crear deuda impagable, deuda que nunca necesita ser retribuida aunque nunca pierda su valor, y que estará sujeta a una “cantidad regulada”, por ejemplo no deberá incrementarse más de un 3% anual. Es esta una idea tan descabelladamente absurda que “sólo un hombre bien instruido podría haberla reflexionado”.

Si el ladrón roba con moderación, entonces no será detectado. Pero nunca se les ha ocurrido pensar a los profesores de economía o periodistas financieros que un ladrón moderado es un oxímoron, una contradicción en sus términos. Pero ¿cómo han podido creer en una deuda impagable? La explicación es probable que se encuentre en esta frase de Shiller: “Cualquier persona tomada de forma individual es tolerable, sensible y razonable. Pero como miembro de la muchedumbre de inmediato se vuelve un mostrenco”. Los profesores de economía y los periodistas económicos no son excepciones.

Durante un tiempo pareció que Friedman estaba en lo correcto. El mundo ha llegado a convencerse de que es posible, y aún deseable, expandir la deuda impagable para hacer la economía más próspera. No importa el incumplimiento que pueda contraer el gobierno americano en el repago de la deuda garantizada que ha contraído con los gobiernos extranjeros. Poco importa la gente sacrificada por el robo. Gracias a una regla matemática nunca notarán la diferencia.

Gracias a su atractiva seducción, los defensores de la economía de Friedman ignoran el efecto que tiene la deuda impagable sobre la productividad. Sólo vigilan la relación entre la deuda y el PIB y permanecen felices mientras se encuentre razonablemente por debajo del 100%. Sin embargo, lo que debe observarse es la relación entre la deuda que se añade y PIB adicional. Mediante este indicador hoy puede diagnosticarse el estado del paciente como el de una peligrosa anemia. Algo que sucedió inmediatamente después de que la deuda en dólares de Estados Unidos con todo el mundo fuera convertida en deuda impagable.

Al incremento del PIB que se consigue por añadir 1 dólar de nueva deuda a la economía se le denomina productividad marginal de la deuda. Esa relación es lo único que importa a la hora de juzgar la calidad de la deuda. Después de todo, el objetivo que se persigue al contraer deudas es incrementar la productividad. Así que si el volumen de la deuda aumenta con más rapidez que la renta nacional resulta que se está preparando un gran problema que únicamente la productividad marginal de la deuda es capaz de sacar a la luz.

Abrupto declive

Antes de 1971, la introducción de 1 dólar de nueva deuda solía incrementar el PIB hasta 3 dólares o incluso más. A partir de 1971 esta proporción comenzó su abrupto declive que ha continuado hasta el día de hoy sin interrupción. Pasó a ser negativo en 2006, anticipando la crisis financiera que estalló un año después. La razón para este declive es que la deuda impagable produce la destrucción del capital. No añade nada a la cuota per capita del capital invertido que ayuda a la producción. En efecto, puede prescindirse de ella. Pues deteriora la productividad al desplazar el capital real, que representa el desarrollo de más y mejores herramientas. A pesar de las personas, las leyes físicas no pueden ser engañadas. La deuda impagable sólo puede crear capital aparente.

Porque confundiendo capital con crédito, la economía de Friedman aniquila la verdad, haciendo desaparecer el coste de hacer funcionar la noria que permite proliferar la deuda. Hace invisible la destrucción de capital. El stock de capital acumulado que sostiene a la producción mundial, por muy extenso que pueda ser, no es inagotable. Cuando éste se acaba, la música se detiene y la noria se detiene de golpe. No es algo que suceda al mismo tiempo y en todas partes, pero termina sucediendo en todo los sitios tarde o temprano. Cuando sucede, Swissair cae del cielo, Enron se va a la bancarrota y Bear Stearns se derrumba.

La productividad marginal de la deuda es un capataz sin imaginación. Insiste constantemente que la deuda debe estar justificada por un incremento mínimo en el PIB. Porque de otro modo se entra en el cículo vicioso de la destrucción de capital. Al principio no hay signos aparentes de problema alguno. Pero las semillas de destrucción han echado raíces de forma inevitable e invisible y llegará un momento en el que detendrán el crecimiento y la producción. Negar esto es equivalente a negar la principal ley del universo: la ley de la conservación de la materia y la energía.

Ciertamente, los capitanes del sistema bancario niegan y luchan contra esta ley básica. Esta gente conduce a una masa de personas ciega e hipnotizada hasta el punto en el que su inercia puede lanzarlos al abismo de su destrucción financiera. Aunque nadie en el mundo ha lanzado una advertencia desde las universidades, y no se ha oído que ningún particular o institución haya acudido a los tribunales de justicia para autorizar actas de procesamiento diciendo que la deuda impagable es una burda forma de fraude, exigiendo además el castigo de los estafadores que están emitiendo ese tipo de deuda, sean del Tesoro o de algún banco central. No puede ser más reprensible el comportamiento de las universidades y de los tribunales, pues en vez de actuar para proteger al débil, operan de forma que quede protegido el saqueo de los poderosos.

Los discretos comienzos de la deuda impagable se han transformado en un edificio colosal, una fantástica torre de deuda que está destinada a desplomarse sobre complacencia y apatía que imperan en nuestro días. Aunque la palabra ‘torre’ es un nombre inapropiado. Más bien lo que tenemos es una pirámide invertida, una vasta y extensa superestructura que se balancea precariamente sobre un minúsculo y cada vez menor origen en oro. Que es el único activo que existe capaz de reducir esta abultada deuda.

La construcción no tiene precedente en la historia ni tampoco un desarrollo teórico sea ricardiano, walrasiano, marxista, keynesiano o de la escuela austriaca. De hecho no hay nadie que esté analizando el proceso. La indagación ha sido considerada tabú por los que mandan, para que el diagnóstico no pueda revelar la presencia del cáncer causado por la imposibilidad de devolver la deuda. Pues no se sabe de ningún patrón o modelo que pueda aplicarse a este mecanismo con la intención de hacer un análisis de equilibrio.

Emergen dos conclusiones negativas. La primera es que este edificio de deuda impagable debe crecer de forma cada vez más acelerada según los mercados de derivados provean de “seguros” a los propietarios de la proliferación de la deuda. Pero el asegurador de la deuda debe a su vez estar también asegurado, igual que el asegurador de los aseguradores y así hasta el infinito. Todo esto debido a que ha sido el hombre el creador del riesgo del colapso de los valores de los bonos. En contraste, los riesgo de los cambios en los precios de las materias primas agrícolas son creados por la naturaleza, y los mercados de futuros son los que aseguran estos riesgos sin necesidad de nuevos reaseguros. La segunda conclusión es que el abultado tamaño de la estructura de la deuda excluye la posibilidad de una corrección normal. Una liquidación de cierto tamaño dejaría como un enano las calamidades de la Gran Depresión.

La decepción de la deuda

Es una falsa ilusión pensar que el gobierno pueda inundar con su deuda todo el paisaje económico para cubrir sus verrugas y cosechar a continuación una prosperidad eterna como resultado. La simulación y apalancamiento de la deuda es la que siempre ha causado la expansión de los mercados de acciones, por eso el impacto de la deuda viene siempre auxiliado por una riqueza adicional de papel que, a su vez, incrementa la propensión a gastar y a que la banca preste aún más dinero.

Se supone que los hombre se negocios son más realistas a la hora de asumir deuda. Aunque el modelo de crecimiento de la deuda corporativa también ha cambiado tremendamente. Mientras que las corporaciones solían financiar sus necesidades de capital en una proporción de 3 dólares de deuda por cada dólar en stock, en los años anteriores a 1971 ya expedían 20 dólares de deuda por cada dólar en stock, aumentando vertiginosamente esa ratio en los años siguientes.

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Responses

  1. La relación entre la economía y la realidad material es complicada. Recordemos que en un principio la economía se encarga de gestionar la escasez de los bienes materiales, y es precisamente de lo único que disponemos para gestionarlos de forma correcta. El problema es que pocas veces se entiende en qué consiste.

    Por ejemplo, uno de los pilares de la economía es el ‘precio’, que provoca automáticos ajustes entre oferta y demanda. No pocos piensan que cuando algo es caro y se expulsa del mercado a los consumidores menos dispuestos se está produciendo una aberración, especialmente cuando se trata de bienes básicos.

    Pero la aberración es esa estrechez de miras tan cortoplacista. Porque es precisamente el precio caro lo que pone en marcha una mayor estructura productiva para aumentar su cantidad, porque aparecen nuevas oportunidades de negocio que los emprendedores están dispuestos a desarrollar.

    Entonces entra más producción, nuevo producto y finalmente se termina bajando el precio. Resulta además que el desarrollo de una mayor estructura productiva permite la creación de nuevos puestos de trabajo y en general, lo que en un principio aparecía como expulsión del mercado, termina resolviéndose con mayor riqueza, puestos de trabajo y en general aumento del poder adquisitivo.

    Los que no entienden esto abogan por el socialismo. Imponiendo precios mínimos, dirigiendo la producción, etc. Pero en economía se ha demostrado la imposibilidad de la planificación económica y la historia ha corroborado esto.

    De todos modos, el problema de la banca es que ha operado otro tipo de socialismo más sutil, el de la planificación monetaria mediante la manipulación de los tipos de interés por los bancos centrales. Esta planificación es precisamente la que está obrando la catástrofe que hoy padecemos. Porque la expansión monetaria y toda esa ingente deuda impagable está apunto de colapsar.

    Saludos.

  2. Excalente articulo y analisis que me recuerda a comentario que realice el otro dia refriendome de forma de alegoria a los falsos juegos de magias financieras que estamos estos dias tan bombardeados y que el dominio de los medios de expresion da masas tratan de adormecer y tranquilizar , narcotizando el conocimiento y conciencia de una realidad ,y que sera la unica que nos hace libres y coscientes de que somos realmente y donde estamos.
    La magia de las finanzas solo son posibles sobre la base de una realidad fisica,quien olvide esto estara siempre condenado a no ser nunca consciente de lo que es confundiemndolo en el conocimiento de su verdadera esencia entre que es y que tiene.
    Tema analizado perfectamente por el sociologo Erich From
    http://es.wikipedia.org/wiki/Erich_Fromm

    Un afectuoso saludo.


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