Posteado por: physis | 08/05/2009

EEUU deberá elegir entre la hiperinflación o suspender pagos durante el bienio 2010-2011 (II)

Situación actual. Observación preliminar sobre los datos oficiales

Cuando los medios y demás analistas económicos dicen que hemos entrado en deflación, usan los indicadores del IPC que suministran los centros de estudios estadísticos de los diferentes gobiernos. Es importante advertir que estos indicadores han ido evolucionando en su forma de contabilizar las ‘cestas de la compra’ de manera que se pudieran corregir los excesos inflacionistas que los bancos centrales creaban sobre la economía al expandir las masas monetarias en los respetivos países. Una contabilidad de ese tipo ha sido útil no sólo para ocultar el efecto devaluador de la permanente creación de dinero por parte de la banca, sino fundamentalmente para que los gobiernos pudieran corregir siempre a la baja los gastos sociales y subidas salariales, reduciendo lo que comunmente se llaman efectos inflacionistas de segunda ronda. Pero además, como la inflación trabaja sobre el denominador en el cálculo del PIB, les ha permitido mantener de cara a la galería un crecimiento económico que cada vez tenía menos que ver con la realidad. Sobra decir que un número menor en el denominador de una fracción provoca una cantidad mayor después de resolver la división.

En este sentido, cuando la economía ha comenzado a contraerse, esa contabilidad bajista del IPC se ha vuelto en contra de los estadistas y ha provocado que rápidamente se entrara en números negativos, haciendo saltar las alarmas en todo el mundo: ¡Deflación! ¡Deflación!

En consecuencia, ni antes la inflación era tan reducida, ni ahora hemos entrado todavía en deflación (1).

En EEUU, John Williams se gana la vida haciendo estudios macroeconómicos para grandes empresas. Y confiesa que con los datos que proporciona el gobierno llegó un día que ya no podía hacer previsiones correctas. Por eso decidió finalmente revisar la contabilidad oficial, con el objetivo de conseguir hacer análisis que le permitieran seguir acertando en sus previsiones y en definitiva cobrar por ello. Los datos que proporciona, como él mismo confiesa, son los que le funcionan. Yo, personalmente, a este tipo de trabajos económicos que se terminan adaptando a la realidad los suelo denominar ‘de método científico’. Pues ha llegado un momento en que los economistas ya no saben si lo que dicen es blanco o negro y si conviene un argumento u otro. Muchos de ellos han terminado formando parte de una masa amorfa de voceros de lo económicamente correcto y siempre en la dirección del viento que sopla.

Quiero dejar claro que estos datos corregidos por John Williams serán los que usaré en las conclusiones finales de la próxima entrega. Así que si alguien prefiere las contabilidades oficiales, mejor es que deje de leer lo que viene a continuación. En ese caso no hay nada que discutir. Pero si todavía queda gente que alberga un cierto espíritu crítico, mejor es que siga. De hecho confirmará lo que observaba en la calle cuando iba a comprar y todo subía de precio más rápido de lo que informaba el gobierno (2).

La entrevista que traduzco a continuación la hizo Howard Ruff en The Ruff Times el 27 de abril y sirve de presentación.

Entrevista a John Williams

John Williams publica la hoja de prensa Shadow Government Statistics (shadowstats.com). Es un sorprendente economista profesional que se encuentra bien aferrado a la economía real. Él y yo llegamos a las mismas conclusiones sobre prácticamente todos los aspectos de la economía, apesar de que nos acercamos de dos formas completamente diferentes: él desde una técnica realista basada en los números y yo desde análisis fundamentales.

Howard Ruff: John, ¿es necesario reproducir las estadísticas del gobierno para mostrar que lo que uno siente es realidad? Me gustaría que pusieras algunos ejemplos.

John Williams: Howard, he trabajado de analista consultor durante unos 27 años. Pero pronto me di cuenta que habían grandes  inexactitudes en los datos del gobierno que yo examinaba según las convenciones de la National Association of Business Economist. Hay economistas que necesitan hacer previsiones para el mundo real, aunque hay otros que trabajan para Wall Street y necesitan contar historias felices para que la gente se anime a comprar bonos y acciones.

Pregunté entonces a los economistas más serios qué pensaban sobre la calidad de los datos que reportaba el gobierno. La mayoría contestaron que eran de baja calidad y que además crecían las manipulaciones políticas en los años electorales.

Hablé con el director económico de una gran cadena de vanta minorista y me dijo que los informes sobre ventas minoristas eran malísimos, pero que los datos sobre el suministro de dinero eran muy buenos. A continuación hablé con el economista de un gran banco y me dijo que los números sobre suministro de dinero no eran muy buenos, pero que los datos sobre ventas minoristas sí que parecían correctos. Es decir, a más sabe alguien sobre algún tipo de dato estadístico, mayores problemas encuentra en los datos oficiales que él conoce de primera mano.

Además, con el paso del tiempo los datos están cada vez más distantes de lo que la gente observa en su día a día, pero el gobierno no para de cambiar las metodologías para poder construir un sesgo alcista sobre los datos del PIB (la medida económica más amplia) o el empleo, pero también para poder construir otro bajista por lo que respecta al IPC, que es la medida más ampliamente conocida sobre la inflación.

El primer dato del IPC que se empezó a popularizar gracias a los contratos de la industria del automóvil después de la GMII era bastante simple. Sólo pretendían medir los cambios que se producían en el coste de la vida, pues se necesitaba mantener un nivel de vida constante para garantizar las devoluciones de los créditos concedidos. Esa fue la definición tradicional y el modo en que se diseñó el IPC.

Este sistema permaneció igual hasta que en los años 90 y durante el mandato de Bush padre, Greenspan y Michael Boskin (jefe del Council of Economic Advisors) comenzaron a pensar que el IPC (CPI americano) estaba exagerando la inflación. La razón es que cuando los filetes de ternera suben de precio la gente comienza a comprar más hamburguesas. Y este cambio de comportamiento en el consumo debía quedar reflejado en el IPC.

El nuevo concepto de IPC no pretende seguir el coste del nivel de vida, sino que ha pasado a ser un concepto abstracto sobre el descenso del nivel de vida que sólo tiene utilidad para los políticos de Washington. Ciertamente han tenido éxito a la hora de mostrar reducido el dato de la inflación real, y esto les ha permitido a su vez reducir los ajustes de la inflación sobre los cheques de la Seguridad Social. Debido a los cambios producidos en el cómputo del IPC hoy su valor ¡es la mitad de lo que en realidad deberían ser!

Por lo que respecta al desempleo, a lo largo del tiempo se han dado diferentes definiciones. Así, por ejemplo, el gobierno publica seis niveles distintos, que denomina desde U-1 hasta U-6. La medida más popular es la U-3, que en la actualidad ronda el 8.6%. Pero aún la más amplia medición del paro que hace el gobierno no contabiliza a los que denomina “trabajadores desmotivados” y a toda aquella gente que forma parte de los estratos más marginales de la sociedad. Aún así esta medición alcanza el 16%. Aquí la clave se encuentra en determinar qué se entiende por “trabajadores desmotivados”, pues estos trabajadores conocen realmente si están desempleados. Es decir, saben realmente si están trabajando o no. Hasta 1994, estos “trabajadores desanimados” no tenían que especificar cuánto tiempo llevaban desanimados. Pero después de esta fecha, si el gobierno considera que un trabajador está desanimado sencillamente no lo incluye en las estadísticas del paro. Pero yo sí. Y contabilizándolos llegamos a un desempleo total del 20%.

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El número de desempleados durante la Gran Depresión llegó hasta el 25% y entre los que no tenían relación con la agricultura un 34%. Hoy la mayoría de los trabajadores de EEUU no están relacionados con la agricultura.

HR: Durante el mandato de Bush escuchábamos toda esa palabrería sobre lo bien que estaba funcionando la economía gracias a las reducciones en los impuestos. ¿Era palabrería o realmente se estaba comportando bien la economía?

JW: A comienzo de los 90 tuvimos una buena depresión, más larga y profunda de lo que realmente se informó. Cuando finalizaba el primer mandato de Bush padre, uno de los funcionarios de más categoría del Departamento de Comercio habló con un alto ejecutivo de la industria informática y le pidió que hinchara en el informe del Gabinete de Análisis Económicos el número de ordenadores vendidos. Éste departamento es el que prepara los informes sobre el PIB. Ellos lo hicieron y evidentemente inflaron el PIB, que es la medida más amplia de la economía. Pero algunos se dieron cuenta que esos datos ya habían perdido todo contacto con la realidad.

El ciudadano medio tiene una muy buena intuición sobre la realidad y conoce muy bien si las condiciones económicas son buenas o la inflación sube o baja. Este es el motivo por el que a la gente corriente le cuesta aceptar los números del gobierno. Estos se han alejado tanto de la experiencia cotidiana que la gente ya no los encuentra creíbles.

En términos de PIB, las ventas minoristas y los datos sobre producción industrial nos mostraban claramente una recesión cada vez más profunda bastante antes de que el gobierno la reportara en el PIB. De hecho, no se apreció una contracción en el PIB hasta el segundo trimestre de 2008. Oficialmente, la recesión, según el NBER (National Bureau of Economic Research), comenzó antes de diciembre de 2007. Pero si los números del PIB hubieran reflejado de forma exacta lo que estaba pasando, habrían mostrado que la recesión comenzó realmente a finales del 2006.

HR: Pasemos a los asuntos prácticos. ¿Qué tipo de actividad económica deberíamos apoyar? Por ejemplo, los conservadores dicen que deberíamos recortar los impuestos para impulsar la economía. ¿Qué muestran tus investigaciones?

JW: Recortar los impuestos es siempre buena idea. Pues el sector privado siempre puede hacer más cosas con el dinero que el gobierno. Pero ahora estamos en medio de una profunda recesión que aún va a serlo más y que muy probablemente la llamaremos “depresión” antes de que termine. Por depresión entiendo una contracción del 10% del conjunto de la actividad económica.

Cuando el gobierno es razonablemente sólido, puede en efecto recortar los impuestos. E incluso puede incrementar su gasto sin perturbar el sistema.

Pero ahora tenemos un sistema que se encuentra con unos déficit máximos debido a las enormes cantidades de dinero vertidas sobre la banca y los “estímulos” centrados en el gasto y el recorte de los impuestos.

Uno tiene que observar los déficit reales (basados en los números publicados por el gobierno federal) del mismo modo que se hacía antes. A finales de los 70, las diez principales empresas de contabilidad y el propio Congreso dijeron que podían diseñar un un sistema de contabilidad para que el gobierno informara sobre sus libros contables del mismo modo que lo hace una empresa. Este sistema comenzó finalmente a funcionar en el 2000. Desde entonces, en vez de tener un déficit anual máximo dentro del rango de un par de billones de dolares, según los principios del GAAP (Generally Accepted Acconting Principal), el déficit ha promediado los 4 billones de dólares al año. Pero en 2008 ya estuvo por encima de los 5 billones y muy probablemente en el 2009 terminaremos alcanzando los 8 billones.

¡Esto es insostenible! Es imposible subir los impuestos hasta conseguir equilibrar la contabilidad. Para poder hacerlo se deberían eliminar los pagos de la Seguridad Social y el Medicare. Y eso no puede hacerse.

HR: De momento Obama está gastando dinero (no diré como un marinero borracho, porque un tipo así gasta su propio dinero), arrojando billones de dólares a una economía en recesión, asumiendo que esto se va a estimular. Mi opinión personal es que lo unico que está estimulando es precisamente el crecimiento del gobierno, de forma que llegará un día que la gente terminará encontrando trabajo, pero su jefe será el Tío Sam. ¿Cuál es el resultado final de crear todo este dinero y lanzarlo sobre el problema?

JW: Pues que no va a estimular la economía. Y que el coste de todo esto va a ser la inflación. Llegaremos a niveles de inflación nunca vistos en nuestra vida, y a no más tardar a finales de este año 2009. Ya hemos visto que la deuda llega hasta los 66 billones de dólares, más de 4 veces el PIB de EEUU y una cantidad que es superior al PIB mundial. Finalmente, se alcanzará una hiperinflación en la que el dólar terminará no valiendo nada. Es decir, servirá más como papel para decorar las paredes que como moneda.

Nos dirigimos hacia una depresión hiperinflacionaria que se terminará convirtiendo en una nueva Gran Depresión. Es decir una contracción del PIB en torno al 25%. Cuando nos golpee esta hiperinflación se interrumpirá el flujo normal del comercio y será precisamente entonces cuando todo girará hacia una Gran Depresión.

Uno tiene que dirigirse entonces hacia activos sólidos como el oro o la plata, nunca el papel. Quizá quede en pie todavía algún otro activo, pero es difícil estimar cuál va a ser. Es el momento de preservar la riqueza y activos  que cada uno tenga. No es el momento de ponerse a especular con acciones. Hay mucha volatilidad. Mejor es pensar a largo plazo y desde luego el oro y la plata son las mejores protecciones.

Hasta aquí la entrevista. Ahora pasamos a los datos que reporta John Williams en su página web.

Situación actual. El volumen real de la deuda americana

Los datos hacen referecia al Gobierno de EEUU. Cálculo alternativo del déficit fiscal y la deuda informada por el Departamento del Tesoro de EEUU. Las cantidades están en miles de millones o billones, según se indique en cada caso.

Fuentes: Departamento del Tesoro de EEUU y Shadow Government Statistics (SGS)

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(1) El año fiscal termina el 30 de septiembre.

(2) Revisado para incluir la deuda federal bruta, no sólo la deuda “pública”. La deuda no públicada es la que corresponde al gobierno por la Seguridad Social, etc. La obligación de pago se contabiliza como “consolidada” y en ese sentido forma parte del endeudamiento del gobierno.

(3) Sobre una base coherente de información (con los cambios netos realizados de una sola vez en los supuestos actuariales y de contabilidad) SGS estima que el déficit basado en parámetros GAAP durante el 2007 sobrepasó los 4 billones con un valor neto de 57.1 billones y unas obligaciones totales de 59.8 billones. Así que, para mantener la coherencia con las declaraciones oficiales del GAAP, en la tabla aparecen los números “oficiales” por lo que respecta al 2007.

(4) SGS Estima 3.4 billones, excluyendo de una única vez los costes infundados del Medicare Prescription Drug, algunas mejoras y la Modernization Act del 2003 (promulgada en diciembre de 2003). De nuevo, con la intención de mantener la coherencia con los balances según el GAAP, los números “oficiales” son los que se muestran en la tabla por lo que respecta al 2004 (enlace a los datos del 2008).

Según lo que se ha publicado oficialmente, el déficit fiscal federal de 2008 (finalizado a 30 de septiembre) fue de 454.800 millones y el de 2007 de 161.800. Pero el Tesoro informó que el déficit de 2008 fue de 1 billón, contra los 275.000 millones en 2007, usando siempre parámetros GAAP.

Sin embargo, esos números no contabilizaron las partidas de la Seguridad Social y el Medicare, excepto en comentarios o notas a pie de página. Si los incluyéramos, el déficit de 2008 sería de 5.1 billones, contra los 1.2 de 2007. Con estos últimos cambios, la deuda federal total alcanza los 66 billones, prácticamente 4,6 veces el PIB de EEUU y superior al PIB de todo el planeta. Evidentemente, estos números no son sostenibles.

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El actual déficit fiscal de EEUU alcanza los 5.1 billones, y es imposible de respaldar con los impuestos. Por otro lado, es políticamente inviable recortar el gasto de la Seguridad Social y el Medicare. Por otro lado, unas condiciones económicas en rápido deterioro garantizan un menor ingreso vía impuestos aunque se incremente la presión fiscal. Además, la administración Obama ha comprometido aún mayores dispendios futuros.

Por lo que respecta al rescate generalizado del gobierno americano en su lucha contra la debacle económica, las cifras a 30 de abril de 2009 son de 2.5 billones gastados y 12.2 comprometidos en futuros gastos. El periódico The New York Times sintetiza con claridad los datos: 9 billones como inversor, 1.7 como asegurador y 1.4 como prestamista.

Para hacernos una idea de esta colosal cifra, los 12.2 billones comprometidos equivalen al 85% del PIB americano de 2008. Y si se añaden a los 66 billones que ya se deben, tenemos una futura deuda de 78.6 bilones, equivalente al 165% del PIB de todo el planeta y unas 5.6 veces el PIB de EEUU. ¿De dónde va a salir todo este dinero?

Por otro lado, sorpende comprobar que estos 12.2 billones comprometidos son precisamente el 88% de la deuda total que deben las familias americanas. Y repito, de la deuda total, no sólo del famoso subprime. Es decir, si ese rescate terminara en manos de los ciudadanos americanos (en una especie de condonación colectiva a semejanza de lo que se ha producido en otros momentos de la historia), saldarían prácticamente la totalidad de la deuda diluyéndola vía impuestos a lo largo de los años. Pero, paradójicamente, esa deuda que ya tienen contraída los ciudadanos la van a pagar por duplicado: la deuda personal primero y la colectiva del rescate vía impuestos después. Porque un gobierno atrapado por los intereses del lobby financiero va a terminar entregando mayoritariamente al sector bancario la totalidad de dólares que deben los americanos, al mismo tiempo que los particulares seguirán pagando religiosamente lo que deben a los bancos rescatados, pues aún adelantándola el estado, la carga financiera sigue viva.

Se puede argumentar en contra que los bancos van a devolver todo el dinero. Bien, eso está por verse. Pues nadie ha enseñado los documentos que deberían estar firmando los receptores comprometiéndose a devolverlo ni cómo se están valorando los activos ilíquidos que está intercambaindo la Fed. En efecto, todo este asunto no lo está manejando el gobierno, sino la Reserva Federal, que como ya sabemos ni es reserva ni es federal, sino una entidad privada. Este video es un claro y sorprendente testimonio de lo que digo.

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Conclusión de John Williams. Impacto de una crisis sistémica de solvencia y riesgo de suspensión de pagos.

Circulan historias de un posible impago durante el presente año o el siguiente, debido al crecimiento explosivo del déficit federal. Esto parece improbable, a no ser que los prestamistas foráneos comiencen a pedir que EEUU comprometa deuda en yuanes, yenes, euros, libras, etc. Pero, tal como se ha podido observar en los datos mostrados más arriba, el volumen de la deuda es tan grande que se comienza a vislumbrar que EEUU no tiene ninguna intención de devolverla … En esos casos, lo que suele suceder es que los gobiernos optan por usar las imprentas hasta inflar más y más la deuda en vez de suspender pagos.

Este es el motivo por el que las agencias que califican la deuda soberana les coceden normalmente  un rating AAA, pues emitida como está en la correspondiente moneda local, siempre se puede crear cuanto dinero sea necesario para cubrir las obligaciones.

Pero si EEUU tuviera que comenzar a cubrir nueva deuda en cualquier otra moneda que no fuera el dólar, entonces el riesgo de entrar en default tendría sentido y las obligaciones americanas no emitidas en dólares rápidamente caerían por debajo del rating de inversión … Mientras tanto se acelera la posibilidad de un proceso hiperinflacionario.

En el Hyperinflation Special Report de abril del 2008 comenta también que:

Últimamente, aunque de forma contenida, se ha intensificado la venta de dólares en respuesta al rápido deterioro de los fundamentos que subyacen a su valor. En un futuro próximo, la venta de dólares podría hacerse más extrema, con los principales inversores saliendo de la moneda americana y buscando refugio en cualquier parte. Con un mercado doméstico y una deuda del Tesoro tan dependientes del capital foráneo, la Reserva Federal (ahora anunciada como un estabilizador de los mercados) se verá cada vez más forzada a monetizar la deuda [quantitative easing]. Este proceso llevará tiempo, aunque el gobierno federal ya está efectivamente quebrado. Esa es la base que provocará la hiperinflacion.

Situación actual. Los datos recalculados del PIB, IPC y agregados monetarios

Queda finalmente incluir las estimaciones corregidas por John Williams sobre el PIB el IPC y los agregados monetarios M1, M2 y M3. Especialmente estos últimos serán útiles para etender algunos aspectos de las conclusiones finales. Tal como se ha comentado al comienzo del artículo, el IPC (CPI en inglés) oficial ya está en negativo, pero el recalculado según las estimaciones anteriores al gobierno de Bill Clinton se encuentra en un 3%. Es decir, por encima incluso del 2% que dicen los bancos centrales debería ser lo deseable. Sorprende considerar que antes de estallar la crisis la economía americana estaba sufriendo una inflación del 9%.

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Intervenciones sobre los mercados de materias primas por los principales bancos de inversión

Esta apartado es una especie de añadido final necesario para las conclusiones de la tercera entrega. Ahora no puedo profundizar con más detalle en el asunto ni explicar qué es un dark liquidity pool. Lo haré más adelante. Sólo quiero dejar una primera constancia de lo que sucedió el año pasado por debajo del radar mediático.

El martes 20 de mayo de 2008 Goldman Sachs, Morgan Stanley y UBS anunciaron que habían firmado una serie de acuerdos para permitir que, ellos mismos junto con sus principales clientes, tuvieran acceso a cada uno de sus respectivos fondos comunes de liquidez opaca a los mercados [dark liquidity pools]. Estas tres entidades financieras anunciaron además en sus respectivos comunicados que los acuerdos permitían “cursar las órdenes entre nosotros con más simplicidad y trabajar conjunta y directamente sobre nustros fondos de liquidez destinados a comprar acciones”. También dijeron que era un esfuerzo para proporcionar a los principales clientes un modo centralizado de operar con grandes bloques de acciones en un mercado que cada vez estaba más concurrido, y donde el volumen de estas operaciones era conveniente que no filtrara información [no information leakage].  Estos tres pool son nada más y nada menos que el SIGMA X de Goldman Sachs, el MS POOL de Morgan Stanley y el PIN ATS de UBS. Y por supuesto, ya pueden imaginar quiénes están entre sus principales clientes: los bancos centrales. Que también terminaron coordinando sus acciones (18 de septiembre) cuando más arreciaba la tormenta para sostener las principales monedas. Aunque de hecho ya estaban coordinados desde hacía tres meses gracias a los principales bancos de inversión y sus dark pools.

Muy interesante. Pero, ¿saben lo qué paso exactamente un mes después? Observen en esta gráfica la línea de color azul a partir de finales de junio. Cae a plomo. Y a continuación la linea verde un mes después. Entra con fuerza en la zona positiva.

crbEl Commodity Research Boureau (CRB) es tal vez la firma de más prestigio a nivel mundial de investigación y análisis sobre materias primas. Junto con Reuters publica el índice CRB, en el que se recogen las 19 materias primas más representativas. Esa es la línea de color azul que medio año después del acuerdo antes mencionado había perdido un 70% de su valor. Pero al mismo tiempo, la línea verde que representa al Dollar Index comenzó a recuperar fuelle.

Profundicemos un poco más, pues es realmente interesante. Seré breve porque ya me he extendido bastante.

En la primera parte de la serie de artículos se puso esta gráfica, donde se muestra el consumo de petróleo en EEUU desde el 2005 hasta el momento presente. Como este país devora aproximadamente el 25% del petróleo mundial, cualquier reducción significativa en su consumo influye decisivamente en el precio internacional de esta materia prima.

gs-us-oil-consumption-200804Pero se aprecia con meridiana claridad que eso no se produjo hasta septiembre de 2008, y no en junio (aunque se estaba moviendo en la parte baja de la banda y apreciándose signos de cierta reducción), que es cuando el precio cayó a plomo. ¿Qué sucedió? Refresquemos la memoria con una breve cronología de los acontecimientos:

Oil-Price-Evolution

Martes 24 de junio (carga mediática alcista):

Chakib Jelil (presidente OPEP): los precios del petróleo “no van a bajar”, afirmó antes de iniciar su reunión anual con la Unión Europea (UE) en Bruselas.

Andris Piebalgs (comisario energía UE): “No hay de un lado productores y del otro consumidores. Estamos en un periodo en el que hay que alcanzar absolutamente un pacto energético mundial porque nuestros intereses están claramente vinculados”.

Jueves 3 de julio:

Último día laborable de la semana. Viernes fiesta de la Independencia en EEUU.

Martes 8 de julio:

El precio corrige en dos días un 5,2%. Cambio brusco de tendencia.

Miércoles 9 de julio (de nuevo carga mediática alcista):

Irán lanza los misiles en medio de fuertes advertencias de Israel y toda la comunidad internacional. ¿Recuerdan la foto trucada?

polemicamisilesnueva

Lunes 14 de julio:

Se vuelve a alcanzar un máximo histórico en 146.5 $/barril. Petroleum World informa que el mercado ha entrado en una fase caótica. Los traders ya no saben encontrar ninguna tendencia. Parálisis.

Jueves 17 de julio:

El precio se ha desplomado en 3 días un 10% hasta los 131.96. ¡Locura! Pero ¿qué diablos está pasando con tanta volatilidad?

Lunes 21 de julio:

Rebota tímidamente de nuevo hasta los 133.56. Se crea espectativa alcista. Pero en ese momento el Banco Central Europeo suelta al mercado 28 Tm. de oro, haciendo caer con fuerza su precio, arrastrando tras de sí también al petróleo (junto con todas las demás materias primas), que en 5 días se desploma otro 6.4% hasta los 125.07 $/barril. En ese momento ya nadie sabe que hacer.

ecb-omo-07jul08-gifSobre las injerencias del BCE en el mercado del oro durante el 2008 se puede consultar este enlace que preparé en su momento.

El miércoles pasado publiqué el artículo Breve historia sobre la manipulación del mercado del oro, donde James Turk comentaba, entre otras, cosas lo siguiente:

El presidente de la Fed encontró en el libre mercado de las materias primas y las bolsas a la gallina de los huevos de oro, con unos bolsillos bien grandes y profundos. Pero aún mejor, vio que el gobierno podía sacar de esos bolsillos cuanto quisiera gracias al gran peso de la Reserva Federal y sus vastos recursos financieros.Todo esto se podía hacer mediante intervenciones programadas en los mercados, combinadas con la propaganda mediática adecuada. Por decirlo brevemente, era más fácil rescatar a los bancos insolventes extorsionando los mercados con malas artes que provocar una impopular subida de impuestos.

Entonces ¿qué se estaba cocinando? Pues sencillamente arrinconar cualquier inversión que no fuera el dólar para que a partir de agosto (que es cuando comenzaron a arreciar las turbulencias financieras y en consecuencia la sensación de quiebra del dólar) pudiera comenzar con fuerza su carrera alcista con respecto a cualquier otra opción. De no ser así, evidentemente los inversores se habrían tirado como locos al oro, al petróleo y a cualquier cosa material que no fuera el billete verde, haciendo explotar los precios y hundiendo a continuación la moneda americana. Opacas fuerzas coordinadas lo impidieron. Recuerden lo que comenta John Williams más arriba:

Últimamente (primer trimestre del 2008), aunque de forma contenida, se ha intensificado la venta de dólares en respuesta al rápido deterioro de los fundamentos que subyacen a su valor. En un futuro próximo, la venta de dólares podría hacerse más extrema, con los principales inversores saliendo de la moneda americana y buscando refugio en cualquier parte.

Eso es precisamente lo que se trataba de impedir. Si alguien pide más pruebas, yo no sé encontrarlas. Recuerden que las intervenciones se hacen mediante pools completamente opacos a los mercados. Sólo se puede mostrar el asunto de esta forma tan difusa. Si no les parece suficiente, por mi parte soy incapaz de aportar más luz.

Colofón a esta segunda entrega

¿Casualidades? Más bien causalidad, como diría un supuesto Merovingio transformado en CEO a cargo de este triple pool. No se pierdan los subtítulos en español, porque explican metafóricamente cómo se opera una intervención. Neo y Morfeo defienden el libre mercado. Por eso buscan quién les lleve ante el arquitecto, es decir ante el que realmente manda y decide sobre las manipulaciones.

No quiero concluir este largo y pesado artículo sin una muestra de humor que les endulce algo la desazón. Después de buscar por Internet he podido encontrar al marinero borracho que mencionaba Howard Ruff en la entrevista.

Notas

(1) Por lo que respecta a España, recientemente hemos tenido la oportunidad de comprobar ciertos maquillajes en los datos del desempleo aprovechando la proximidad de las elecciones europeas (123).

(2) Ver El mito de la inflación controlada.

Traducción, comentarios y algunas gráficas por Joaquín Ferrer Benatar

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Responses

  1. Pues realmente nadie sabe lo que va a pasar por la sencilla razón de que ambas cosas (deflación o inflación) no van a depender de los mercados, sino de cómo actúen los bancos centrales. En consecuencia son decisiones que se toman a puerta cerrada y las consecuencias sólo pueden sufrirse a toro pasado.

    Vamos a ver si me explico con claridad. Aquí el asunto depende en el fondo del sistema de referencia que se tome. Por ejemplo, la libra esterlina se ha devaluado. Eso nadie lo duda. Pero la pregunta es contra qué se ha devaluado. Pues contra el resto de monedas ‘fuertes’. Perfecto. Pero ¿qué pasaría si los bancos centrales acordaran devaluar todas las ‘monedas fuertes’ al mismo tiempo? Pues entonces sencillamente diríamos que ninguna de ellas se ha devaluado. Al menos comparadas unas con otras.

    Pero alguien podría decir ¿y entonces las materias primas qué? Perfecto. Entonces tendríamos que no se aprecia devaluación en el conjunto de ‘monedas fuertes’ pero sí que se aprecia con respecto a las materias primas. Es decir, hay dos modos de verlo o dos sistemas de referencia: las monedas se han ‘devaluado’ con respecto a las materias primas o también que las materias primas ‘suben de precio’ con respecto a las monedas con que se compran. ¿Se entiende hasta aquí?

    Pues bien. ¿que pasaría entonces si los bancos centrales estuvieran acordando intervenciones sobre las materias primas para evitar reflejar esa ‘devaluación’ de las monedas? (tengo información suficiente y contrastada para poder afirmar esto). Pues que estarían evitando de momento cualquier señal en el mercado del envilecimiento de las monedas. Esto que digo, hoy se hace de forma muy sofisticada en mercados como el NYMEX y el CBOT, pero a lo largo de la historia se ha producido otras veces cuando a los países les ha dado por envilecer las aleaciones de las monedas que emitían en oro o plata. La gente descubría la trampa y automáticamente subía el precio de todo. Entonces el gobierno actuaba de nuevo imponiendo políticas de precios máximos forzosos sobre las mercancías.

    Es decir, eso es lo que está sucediendo. Se están devaluando todas las monedas al mismo tiempo. Tal vez unas más que otras como es el caso de la libra esterlina. Y entonces, como hoy los precios de las commodities son internacionales y marcados desde EEUU, se están imponiendo de forma muy sofisticada políticas de precios máximos para que esa devaluación no se aprecie.

    Cuando los gobiernos/bancos imponen esas políticas de precios, automáticamente lo que se produce es desabastecimiento allí justo donde se impone un precio ajeno al de mercado, pues nadie esta dispuesto a producir bienes y servicios con pérdidas. Y así tenemos, por ejemplo, que este año las cosechas de cereal a nivel mundial van a estar en mínimos históricos, las empresas de minería están cerrando reduciendo sensiblemente la oferta, y hasta la producción de oro y plata está disminuyendo a nivel internacional.

    Esto es sólo una introducción, pues el asunto es realmente complejo y se irá tratando en más artículos. Pero hay otro aspecto fundamental y es la famosa ‘utilidad marginal de la deuda’. Busque en el Google este concepto y se podrá informar adecuadamente.

  2. Desde la ignorancia de alguien que quiere aprender: ¿cómo puede haber hiperinflación si solo el 10% del dinero existe en forma de papel y el 90% restante es dinero electrónico en forma de asientos contables que se crean y destruyen con facilidad? Una situación totalmente distinta a la de Alemania en los años 20, Hungría en los 40 o países tercermundistas como Zimbawe ahora.

    Hay gente que habla de hiperinflación y otros, de todo lo contrario (deflación). Incluso dentro dentro de un mismo campo ideológico o “escuela”. Me ha parecido entender que John Williams pronostica una enorme inflación como disparo de salida de una depresión que necesariamente, creo yo, sería deflacionaria.

    Gracias


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