Posteado por: physis | 03/07/2009

Pérez Reverte y la crisis

Aunque está desfasado, me sirve para soltar un poco de presión contra unos banqueros que se han engullido durante todo un decenio incrementos de beneficios entre el 20% y el 35% anual. Pero que cuando no los han conseguido, les ha bastado con girar el cuello y devorar sin escrúpulos la economía del país hasta arruinarla. Siempre con el pláceme del Zapaclista por excelencia, del gobernante más inútil y peor preparado de la historia de España. Y por supuesto del equipo que le rodea y sus queridas comunidades cainitas, todos ellos ineptos ministrillos del tres al cuarto que están empujando con todas sus fuerzas para que la economía se despeñe como nunca lo había hecho por el acantilado y la ruina. De la oposición mejor no hablar, porque callando también otorga a su manera. No se atreven a morder la mano que les da de comer, que es el apoyo de los bancos y las cajas en sus costosas campañas electorales y fastuosos derroches. Por supuesto, también tienen un privilegio de honor todos esos alcaldes que están hundiendo multitud de pymes por impagos, que además hacen impunemente porque para ellos no es delito.

Alguien podría decir que en España no existe brújula. Tal vez, pero acertará mejor quien piense que para nosotros ha desaparecido el norte. Y para el BCE también: continúan ampliando sus lineas swap con la Fed y con los suizos, dinamitan la zona euro prestando a un año y al 1% 442.240,5 millones de euros, mantendrá los tipos en mínimos hasta el 2010 y finalmente pasa a comprar covered bonds, bonita expresión para decir que están monetizando las cédulas hipotecarias basura españolas.

Mientras tanto sube la confianza del consumidor. Un indicador que ya sólo sirve para medir hasta qué punto les funciona la campaña de propaganda económica y la mentira permanente. Pues, queridos engañados, sepan ustedes que no sólo no ha disminuido el paro en junio, sino que además nuestro inútil, obeso y mórbido gobierno se está engullendo las reservas del Banco de España y ya ha roto la hucha de las pensiones para sufragar el gasto infinito que nos ahoga y poder resarcir de este modo a sus compadres financieros y colegas autonomistas (1 , 2, 3 y 4).

Por último y a nivel internacional, demostrando un guión completamente alejado de la realidad y más propio de una novela de Kafka, mientras el FMI aprueba la primera emisión de bonos de su historia para poder rescatar a cuantos países ex comunistas haga falta, las bolsas no paran de subir. Esto ya es demencial.

Artículo de Arturo Pérez-Reverte, publicado en ‘El Semanal’ el 15 de noviembre de 1998.
USTED no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos.
Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.
Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.
Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.
No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.
Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.
Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.
Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.
Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.
Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.
Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.
Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.
Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.
Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

Artículo de Arturo Pérez-Reverte, publicado en ‘El Semanal’ el 15 de noviembre de 1998.

USTED no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos.

Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.

Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.

Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.

No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.

Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.

Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.

Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.

Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.

Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.

Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.

Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

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Responses

  1. Muchas gracias por tu blog. Claro, conciso y directo al grano.

    Mi opinion. Los sueldos han de bajar aun mas (y eso que los sueldos en Spain de la mayor parte de los jovenes son tercermundistas).

    Para ello el precio de las casas debe bajar mas de un 50% sobre los precios actuales.

    Las importaciones bajaran y la balanza comercial mejorara simplemente porque no hay dinero en Spain para pagar los Cayenes y las vacaciones en Cancun (vacaciones que todo el mundo echara de menos en los proximos lustros). Los espanyoles seran mas pobres (ya lo son pero nadie lo quiere ver).

    Las empresas multinacionales espanyolas (las que tengan ingresos fuera de Spain) acabaran la mayoria en manos de alemanes, frenceses, americanos, chinos e indios.

    Los espanyoles que puedan emigraran (o se exiliaran como yo).

    Y aun asi… no se acabara el mundo (o eso espero al menos).

    Cuantos hijos de puta tenemos en Spain!!!!!

  2. Se agoto el sistema, hace una decada o mas. Un grupo sabe que no vamos a ningún lado y están
    acumulando riqueza para los tiempos malos que seguro vendrán.

    El plan de recuperación es un cuento para tontos, en la hora del despertar los pueblos sabrán que fueron
    víctima de un gran fraude. Entonces esas riquezas, los que las tengan, no les servirán de nada.

  3. Tal vez, pero todo funcionaría mucho mejor si en 17 autonomías con clientelismos consolidados durante una generación se dejaran de asignar plazas a dedo, por ejemplo. Y es algo tan común que estoy seguro que todos conocen algún caso. Pero el problema es de mala planificación de origen. Aquí se apostó por arrasar la industria (reconvertirla) y especializar al país en mano de obra barata. Pero resulta que una vez han entrado los asiáticos en liza con el mismo argumento, España ha dejado de ser competitiva. No quiero ni pensar qué va a suceder cuando se unifiquen las dos Coreas. Y lo que esta crisis pone de manifiesto es la cantidad de gente que va a quedar fuera del mercado laboral con ese planteamiento. La construcción fue un bote salvavidas que sirvió un tiempo. Pero se ha hundido también.

    Tal como están las cosas, si este país quiere volver a ser competitivo, lo que le queda es reducir salarios. Una bolsa real de paro de entre 6 y 7 millones de personas lo va a permitir. Por ejemplo, en industria que un empresario pudiera cubrir un turno de 24 horas por 3.000€/mes incluidos todos los gastos. Haz los números y verás qué sueldos quedan.

    Entonces, ahí quedará la privilegiada clase de los funcionarios (del gobierno central y las autonomías, casi 5 millones de personas), cobrando hasta 3 veces más que los trabajadores de empresa privada. Por eso a los funcionarios les cabe un recorte de hasta el 35% de su sueldo. Y habrá que hacer las leyes oportunas para que eso pueda realizarse. Porque acompañado de la carga mediática correspondiente se conseguiría sin mayores sufrimientos: basta con pintarlos de insolidarios y saqueadores del erario público. Que si hay que hacer un mercado laboral flexible, esa flexibilidad debe ser para todos.

    Por supuesto, toda esa caterva de politicastros y tecnicuelos de pacotilla y ministrillos y cohorte de merodeadores de la política y los partidos, reducciones salariales de hasta el 50%. Y al que le parezca poco, que se largue de la política y se busque la vida en la empresa privada, si es que sabe cómo hacerlo.

    Por supuesto, la vivienda debe volver a los precios del bienio 97-98, es decir, los momentos previos a la burbuja. Y me atrevo a decir que incluso sin corregir la inflación. Y en general los costes de los servicios a niveles del 94-95. Y todo esto cruzando los dedos para que no se disparen las materias primas.

    Todos estos cambios son profundamente dolorosos. Pero o reseteamos la economía en este país o se va a la mierda en cuestión de meses. Están las cosas tan descuadradas que se dan los siguientes casos: La Ayuda Familiar que concede el Estado cuando se han agotado las prestaciones por desempleo (con hijos a tu cargo) está sobre los 440€/mes. Pues resulta que ya se están ofreciendo sueldos de media jornada (4 horas + 2 gratis que se deben trabajar sin cobrarse) por 480 €/mes. Y resulta que hay funcionarios con reducciones de jornada por diversos motivos que están cobrando por encima de los 1.500€/mes y trabajando 6 horas/día, las mismas que el de los 480€.

    Será doloroso. Pero desde luego esta situación es insostenible. Por eso hay ya en España unos 3 millones de personas preparándose las oposiciones. Conozco gente con dos ingenierías más la carrera de físicas, recién salidos del horno, que están trabajando de becarios en una empresa sirviendo cafés cuando vienen las visitas. Evidentemente, se están preparando oposiciones. ¿Para eso estudiar?

    Que cada cual haga sus números, pero mientras no se reduzcan los salarios drásticamente DE TODO EL MUNDO y se comiencen a centralizar de nuevo muchas gestiones en Madrid para ahorrar costes, en este país de 17 países no se saldrá del hoyo. Sólo a partir de ese momento se podrá volver a construir una estructura más especializada en lo que corresponda. Cada empresario sabrá ver sus oportunidades de negocio. Y por supuesto, basta ya de fondos públicos en manos de politcastros de mierda, ávidos siempre de conseguir su tajada en los negocios de cualquiera que se tercie a cambio de la ayudita pertinente.

    Esta imagen resume todo.

    Saludos.

  4. Creo que uno de los problemas de estas “visiones” es que consideran que “todo” es cuestión de que gente “más eficiente” y “decente” tome las riendas del sistema, para ir de la mano hacia la Arcadia feliz.

    Sin embargo, este sistema da la impresión de que no se puede mantener ni con “eficiencia”. Esto es: crecer más no tiene mucho sentido, lo propongan los inescrupulosos banqueros o los elegantes economistas alternativos.


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