Posteado por: physis | 11/09/2009

Antal Fekete: Carta abierta a Paul Volcker

Carta abierta a Paul Volcker, Presidente del Consejo de Directores de la Reserva Federal (1979-1987) y Presidente del Consejo Asesor para la Recuperación Económica del Presidente Obama.
Antal E. Fekete
San Francisco School of Ecnomics
email: afekete@hotmail.com
Estimado Paul:
En los últimos 35 años nuestros caminos se han cruzados dos veces. En 1974/1975 Vd. y yo fuimos prefesores invitados en la Universidad de Princeton. Ahora, en 2009 Vd. y yo asistimos la Conferencia de Santa Colomba sobre la actual crisis de deuda por invitación de Bob Mundell.
En 1975 dirigió un seminario sobre el sistema monetario internacional y me invitó para que contribuyera con una presentación sobre el oro, que yo acepté. Aquellos eran días apacibles en comparación con los actuales. Los EEUU, después de las turbulencias de 1971, consolidaron con éxito la posición internacional del dólar y pudieron levantar con confianza una prohibición de 42 años sobre el comercio y la posesión de oro. El 31 de diciembre de 1974 comenzó la contratación de futuros sobre el oro en New York y Chicago. Ese mercado mostraba entonces un robusto contango que incluía todos los gastos de mantenimiento. Es decir, las bases del oro (el diferencial entre el precio futuro y el de contado) estaban en su máximo. Esto indicaba que el oro monetario estaba disponible en gran abundancia para satisfacer cualquier demanda que surgiera por cualquier motivo. Mostraba que el mercado de futuros del oro podía servir como punto de apoyo a la hora de buscar el equilibrio entre el suministro y la demanda de oro. Podía actuar como una válvula de seguridad, soltando presión cuando fuera necesario. Porque la no existencia del oro en papel podía ser una amenaza para el sistema monetario. Parecía como si el problema del oro se hubiera resuelto de una vez para siempre.
Pero tal como yo me temo (y 35 años de intervención han probado) en vez de movernos hacia el equilibrio, nos hemos estado moviendo cada vez más lejos de él, tal como puede medirse por las bases del oro. El permanente desvanecimiento de las bases del oro es una amenazadora señal de peligro. Está indicando que el oro monetario está siendo cada vez menos disponible, y en caso de llegar una crisis no podremos confiar en que el oro acuda al rescate. Las bases comenzaron siendo el 100% del interés en vigor, pero ha estado erosionándose permanentemente hasta alcanzar hoy en día el 0%. Una permanente backwardation en el oro (unas bases negativas en el oro) nos está mirando fijamente alos ojos. Las bases del oro nos están intentando decir algo. Este hecho nos está anunciando la mayor crisis monetaria de todos los tiempos. Nos está advirtiendo del posible colapso del sistema monetario internacional y de pagos.
Déjeme explicarle. El oro es el único y último extintor de la deuda. Otros activos pueden funcionar por supuesto como extintores, pero no lo hacen de forma definitiva, pues tienen su contrapartida en la columna del pasivo de la contabilidad de cualquier otro. El oro no tiene ningún pasivo asociado de ese tipo. El oro es donde se detiene el dinero. Es esta propiedad la que hace del oro algo único como activo financiero. Históricamente, el oro quedó liberado de su función como último extintor de la deuda mediante las claúsulas sobre el oro escritas en los bonos del gobierno americano antes de 1933.  El oro podía tabién descargarse de esta función, casi de forma imperfecta, bajo el patrón oro de intercambio de 1934 que limitaba su canje sólo a los titulares extranjeros. Aún más imperfecto fue el sistema de precios fluctuantes del oro introducido en 1971, gracias a la disponibilidad de oro en papel. Aunque estas estratagemas eran imperfectas, sirvieron para pacificar el mercadod de bonos. Pero tal como indica la seria advertencia del oro en permanente backwardation, todas las ofertas para poner oro monetario a disposición del sistema internacional de pagos podrían ser abruptamente retiradas. En ese caso dejaría de existir el último extintor de las deudas. El mundo se encuentra completamente desprevenido para enfrentarse al desarrollo de un suceso semejante. Entonces le pregunto: ¿Existe algún plan de contingencia en el Tesoro de EEUU y en la Reserva Federal sobre qué hacer cuando la backwardation haga que el oro monetario ya no esté disponible para obrar una retirada indirecta de la deuda?
El mensaje entonces para los poseedores de la deuda será entonces save qui peut (sálvese quien pueda). En ese momento todo el mundo correrá hacia las puertas de salida y entonces las personas se atropellarán unos a otros muriendo en un intento desesperado por salir. La crisis de la deuda de 2008 ha sido un ensayo general. Le ha dado al mundo un anticipo de lo que viene. Esta crisis es una crisis del oro. Es esta una crisis que está indicando la amenaza de la escasez del último extintor de la deuda. Y sin él nuestra desbocada pirámide de deuda está condenada a la ruina. Cuando se venga abajo sepultará al mundo económico bajo los escombros, igual que las Torres Gemelas sepultaron a la gente que estaba trabajando dentro el 2001.
Se han ofrecido todo tipo de explicaciones ad hoc para la crisis de la deuda. Pero la única explicación real es que bajo la amenaza de la backwardation del oro los acreedores se pelearán por la liquidez. No va a existir ninguna recuperación hasta que se haga algún tipo de provisión para poder hacer una retirada ordenada de la deuda mediante algún tipo de mecanismo que use el oro como el último extintor. La alternativa es una Gran Depresión mucho peor que la de los años 30. Para entender esto sólo tenemos que imaginar el shock que iba a sufrir el mundo entero si se terminara revelando que la deuda del gobierno de EEUU es de hecho imposible de canjear. El emperador está desnudo. Mientras los bonos tengan una claúsula sobre el oro o el propio mercado de bonos esté soportado por un mercado de papel sobre el oro, entonces los bonos todavía pueden parecer reembolsables. Pero en cuanto aparezca una backwardation permanente que haga el oro inaccesible, entonces la deuda se volverá imposible de reembolsar a los ojos de los tenedores de bonos. No se hace la deuda canjeable por el hecho de pagar los bonos de EEUU a su madurez en billetes de la Reserva Federal. Pues son precisamente los bonos los que avalan a las Federal Reserve Notes como colateral, revelando que en última instancia los bonos no son realmente canjeables en absoluto. Un bono vinculado a un tipo de interés es reemplazado por un bono [los billetes nominados en dólares o Federal Reserve Notes] que no va vinculado a ningún interés, es decir, a un instrumento inferior. Todo lo que se termina haciendo es barajar varias formas de deuda imposibles de liquidar. Cuando el mundo termine despertando de esta prestidigitación, el sistema monetario internacional no será capaz de sobrevivir a la onda expansiva. El caos en el que se va a hundir el mundo va a ser atroz.
La solución es relativamente simple. El oro monetario mundial debería ser de nuevo movilizado. Podría conseguirse abriendo la casa de la moneda de EEUU a la acuñación libre e ilimitada del oro. No debería haber ningún intento de fijar, tapar o controlar de cualquier otra forma el precio del oro. Las monedas de oro de EEUU deberían de estar disponibles a los tenedores de bonos para poder conseguir una retirada ordenada de la deuda, que es lo que quieren precisamente los tenedores de los bonos. Cuando estén covencidos de que se les ha abierto esta avenida mediante una ilimitada disponibilidad de monedas de oro del reino, la lucha por la liquidez se terminará y volverá de nuevo la estabilidad. Si otros grandes países quieren abrir sus casas de acuñación a una libre e ilimitada acuñación de oro, mucho mejor. No debería estar más allá del poder y del gobierno americano reinar en esta crisis y hacer un movimiento decisivo en la diección de una completa recuperación mediante la apertura de la casa de la moneda al oro, tal como pide la constiución.
El oro es un gran recurso mundial. Sería una locura que por motivos locales o ideológicos fracasáramos a la hora de reclutar el oro para la causa del desarrollo económico, aún en ausencia de una gran crisis. Pero dada la situación actual, es imperativo movilizar de nuevo el oro.
Atentamente suyo.
Antal E. Fekete
Santa Columba, 10 de julio de 2009

Alan Greenspan y Paul Volcker

Carta abierta a Paul Volcker, Presidente del Consejo de Directores de la Reserva Federal (1979-1987) y Presidente del Consejo Asesor para la Recuperación Económica del Presidente Obama.

Antal E. Fekete. San Francisco School of Ecnomics. email: afekete@hotmail.com

Estimado Paul:

En los últimos 35 años nuestros caminos se han cruzados dos veces. En 1974/1975 Vd. y yo fuimos prefesores invitados en la Universidad de Princeton. Ahora, en 2009 Vd. y yo asistimos la Conferencia de Santa Colomba sobre la actual crisis de deuda por invitación de Bob Mundell.

En 1975 dirigió un seminario sobre el sistema monetario internacional y me invitó para que contribuyera con una presentación sobre el oro, que yo acepté. Aquellos eran días apacibles en comparación con los actuales. Los EEUU, después de las turbulencias de 1971, consolidaron con éxito la posición internacional del dólar y pudieron levantar con confianza una prohibición de 42 años sobre el comercio y la posesión de oro. El 31 de diciembre de 1974 comenzó la contratación de futuros sobre el oro en New York y Chicago. Ese mercado mostraba entonces un robusto contango que incluía todos los gastos de mantenimiento. Es decir, las bases del oro (el diferencial entre el precio futuro y el de contado) estaban en su máximo. Esto indicaba que el oro monetario estaba disponible en gran abundancia para satisfacer cualquier demanda que surgiera por cualquier motivo. Mostraba que el mercado de futuros del oro podía servir como punto de apoyo a la hora de buscar el equilibrio entre el suministro y la demanda de oro. Podía actuar como una válvula de seguridad, soltando presión cuando fuera necesario. Porque la no existencia del oro en papel podía ser una amenaza para el sistema monetario. Parecía como si el problema del oro se hubiera resuelto de una vez para siempre.

Pero tal como yo me temo (y 35 años de intervención han probado) en vez de movernos hacia el equilibrio, nos hemos estado moviendo cada vez más lejos de él, tal como puede medirse por las bases del oro. El permanente desvanecimiento de las bases del oro es una amenazadora señal de peligro. Está indicando que el oro monetario está siendo cada vez menos disponible, y en caso de llegar una crisis no podremos confiar en que el oro acuda al rescate. Las bases comenzaron siendo el 100% del interés en vigor, pero han estado erosionándose permanentemente hasta alcanzar hoy en día el 0%. Una permanente backwardation en el oro (unas bases negativas en el oro) nos está mirando fijamente a los ojos. Las bases del oro nos están intentando decir algo. Este hecho nos está anunciando la mayor crisis monetaria de todos los tiempos. Nos está advirtiendo del posible colapso del sistema monetario internacional y de pagos.

Déjeme explicarle. El oro es el único y último extintor de la deuda. Otros activos pueden funcionar por supuesto como extintores, pero no lo hacen de forma definitiva, pues tienen su contrapartida en la columna del pasivo de la contabilidad de cualquier otro. El oro no tiene ningún pasivo asociado de ese tipo. El oro es donde se detiene el dinero. Es esta propiedad la que hace del oro algo único como activo financiero. Históricamente, el oro quedó liberado de su función como último extintor de la deuda mediante las claúsulas sobre el oro escritas en los bonos del gobierno americano antes de 1933.  El oro podía tabién descargarse de esta función, casi de forma imperfecta, bajo el patrón oro de intercambio de 1934 que limitaba su canje sólo a los titulares extranjeros. Aún más imperfecto fue el sistema de precios fluctuantes del oro introducido en 1971, gracias a la disponibilidad de oro en papel. Aunque estas estratagemas eran imperfectas, sirvieron para pacificar el mercadod de bonos. Pero tal como indica la seria advertencia del oro en permanente backwardation, todas las ofertas para poner oro monetario a disposición del sistema internacional de pagos podrían ser abruptamente retiradas. En ese caso dejaría de existir el último extintor de las deudas. El mundo se encuentra completamente desprevenido para enfrentarse al desarrollo de un suceso semejante. Entonces le pregunto: ¿Existe algún plan de contingencia en el Tesoro de EEUU y en la Reserva Federal sobre qué hacer cuando la backwardation haga que el oro monetario ya no esté disponible para obrar una retirada indirecta de la deuda?

El mensaje entonces para los poseedores de la deuda será save qui peut (sálvese quien pueda). En ese momento todo el mundo correrá hacia las puertas de salida y entonces las personas se atropellarán unas a otras muriendo en un intento desesperado por salir. La crisis de la deuda de 2008 ha sido un ensayo general. Le ha dado al mundo un anticipo de lo que viene. Esta crisis es una crisis del oro. Es esta una crisis que está indicando la amenaza de la escasez del último extintor de la deuda. Y sin él nuestra desbocada pirámide de deuda está condenada a la ruina. Cuando se venga abajo sepultará al mundo económico bajo los escombros, igual que las Torres Gemelas sepultaron a la gente que estaba trabajando dentro el 2001.

Se han ofrecido todo tipo de explicaciones ad hoc para la crisis de la deuda. Pero la única explicación real es que bajo la amenaza de la backwardation del oro los acreedores se pelearán por la liquidez. No va a existir ninguna recuperación hasta que se haga algún tipo de provisión para poder hacer una retirada ordenada de la deuda mediante algún tipo de mecanismo que use el oro como el último extintor. La alternativa es una Gran Depresión mucho peor que la de los años 30. Para entender esto sólo tenemos que imaginar el shock que iba a sufrir el mundo entero si se terminara revelando que la deuda del gobierno de EEUU es de hecho imposible de canjear. El emperador está desnudo. Mientras los bonos tengan una claúsula sobre el oro o el propio mercado de bonos esté soportado por un mercado de papel sobre el oro, entonces los bonos todavía pueden parecer reembolsables. Pero en cuanto aparezca una backwardation permanente que haga el oro inaccesible, entonces la deuda se volverá imposible de reembolsar a los ojos de los tenedores de bonos. No se hace la deuda canjeable por el hecho de pagar los bonos de EEUU a su madurez en billetes de la Reserva Federal. Pues son precisamente los bonos los que avalan a las Federal Reserve Notes como colateral, revelando que en última instancia los bonos no son realmente canjeables en absoluto. Un bono vinculado a un tipo de interés es reemplazado por un bono [los billetes nominados en dólares o Federal Reserve Notes] que no va vinculado a ningún interés, es decir, a un instrumento inferior. Todo lo que se está haciendo es barajar varias formas de deuda imposibles de liquidar. Cuando el mundo termine despertando de esta prestidigitación, el sistema monetario internacional no será capaz de sobrevivir a la onda expansiva. El caos en el que se va a hundir el mundo va a ser atroz.

La solución es relativamente simple. El oro monetario mundial debería ser de nuevo movilizado. Podría conseguirse abriendo la casa de la moneda de EEUU a la acuñación libre e ilimitada de oro. No debería haber ningún intento de fijar, tapar o controlar de cualquier otra forma el precio del oro. Las monedas de oro de EEUU deberían de estar disponibles a los tenedores de bonos para poder conseguir una retirada ordenada de la deuda, que es lo que quieren precisamente los tenedores de los bonos. Cuando estén covencidos de que se les ha abierto esta avenida mediante una ilimitada disponibilidad de monedas de oro del reino, la lucha por la liquidez se terminará y volverá de nuevo la estabilidad. Si otros grandes países quieren abrir sus casas de acuñación a una libre e ilimitada cantidad de oro, mucho mejor. No debería estar más allá del poder del gobierno americano reinar en esta crisis y hacer un movimiento decisivo en la diección de una completa recuperación mediante la apertura de la casa de la moneda al oro, tal como pide la constiución.

El oro es un gran recurso mundial. Sería una locura que por motivos locales o ideológicos fracasáramos a la hora de reclutarlo para la causa del desarrollo económico, aún en ausencia de una gran crisis. Pero dada la situación actual, es imperativo movilizar de nuevo el oro.

Atentamente suyo.

Antal E. Fekete

Santa Columba, 10 de julio de 2009

Enlace en oikonomika.

Traducción por Joaquín Ferrer Benat

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