Posteado por: physis | 25/09/2009

En el corazón de las tinieblas monetarias (I)

Introducción

Joseph Conrad escribió la novela El corazón de las tinieblas en 1899 como una forma de mostrar al mundo la devastación provocada por la colonización de Leopoldo II de Bélgica en el Congo. Es un relato sobre la travesía del marinero Marlow por el río Congo en busca de Kurtz, el jefe de la explotación de marfil con más éxito, para llevarlo de vuelta a Europa.  La narración tiene un carácter evolutivo y misterioso según se remonta el río, donde Marlow sufre una transformación interior mientras va observando el terror que la Europa civilizada ha provocado. De hecho, todo el libro de Conrad es una constante reflexión sobre los aspectos más oscuros de la civilización occidental. Finalmente, este doloroso descubrimiento de la atrocidad se completa cuando Marlow se encuentra con un Kurtz que se ha vuelto loco y es idolatrado por nativos que viven sin sentido en medio de la anomia más absoluta. Kurtz muere en el trayecto de vuelta pronunciando unas misteriosas palabras: “¡El horror! ¡El horror!”.

Francis Ford Coppola retoma la obra de Conrad y traslada su argumento a la guerra de Vietnam para construir toda una obra de arte audiovisual. En este nuevo contexto narrativo es ahora el capitán Wilard quien debe, no sólo encontrar, sino matar también al condecorado coronel Kurtz porque está empleando unos métodos repulsivos y sanguinarios que no obstante le permiten obtener grandes victorias. Kurtz ha visto la cara del “horror” y lo ha llevado hasta sus últimas consecuencias. Pero lo más interesante de la película es que Coppola consigue perfeccionar el argumento de la obra de Conrad, desligando el horror de la locura, e insertándolo en lo que se podría definir como la idolatría del poder y su violencia.  Este hecho queda escenificado en el templo-palacio de Kurtz, decorado con cadáveres y miembros mutilados como si fuese donde habita el rey de los infiernos. Un lugar ocupado por gente muda y alienada, como muertos.

Coppola consigue darle esa vuelta al argumento de Conrad porque descubre la clave en la historia del rey-sacerdote de Nemi que se explica en La rama dorada de Frazer. En Nemi (un volcán extinto cerca de Roma) había un bosque sagrado donde vivía un rey sacerdote que debía vigilar día y noche un árbol sagrado hasta que alguien consiguiera matarlo. La única forma de hacerlo era arrancando previamente la rama dorada de ese árbol, pues hasta que no fuera podada el rey Nemi era inmortal. Matando al rey sacerdote el asesino demostraba que era mejor que él, es decir, que era favorecido por los dioses.

Raft_of_the_Medusa_-_Theodore_Gericault

Wilard tiene que matar a Kurtz y al final lo hace, pero no sin descubrir antes él también el rostro del horror gracias a que el propio coronel le inicia en esos misterios. De hecho Wilard ya estaba inmerso en el horror desde el comienzo de la película sin darse cuenta. Pero en un gran golpe de genialidad, Coppola hace un giro maestro al mito de la rama dorada y lo completa hacia la esperanza. Después de terminar su misión Wilard no sustituye al rey, no lidera ese horror, sino que lo aniquila enseñando el camino hacia la paz. Esto se hace evidente en esa imagen final delante de los seguidores de Kurtz, cuando tira al suelo el fusil. Como en la balsa de la medusa de Géricault, aunque el horror mira al espectador flotando en las aguas de la muerte, todavía hay alguien sobre la balsa que ve una luz de esperanza para desvelar que la vida puede continuar.

Las tinieblas del sistema monetario

La introducción sirve para mostrar que bajo la enseñanza de un mito subyacen aspectos muy humanos, tanto individuales como colectivos. El anhelo por el poder necesita completarse con la consecución del objetivo, destronando al rey para ocupar su puesto. Esto es algo recurrente en la historia y muchas veces con violencia.

Mientras se ha ido desarrollando la industrialización de la economía en los últimos dos siglos, a la par ha ido creciendo un sistema bancario necesario para el desarrollo del capital, pero a la vez con un permanente deseo por conseguir cuotas de poder cada vez más elevadas. Ha sido un proceso lento, pero continuado.

Los dos momentos más importantes de este desarrollo han sido la ley de Peel en 1844 y la conferencia de Génova en 1922. El primero por no exigir un encaje bancario del 100% para la emisión de depósitos a la vista y entregar la exclusividad de la creación de moneda al banco central de Inglaterra. El segundo por permitir que, además del oro, los bancos pudieran mantener reservas en libras esterlinas y dólares. Un buen resumen de otros detalles importantes se puede encontrar en este artículo de Antonio Mascaró.

Finalmente el sistema bancario quedó organizado sobre la figura de cárteles representados en los bancos centrales como prestamistas de última instancia. Y esto hasta que finalmente se consiguió retirar la covertibilidad completa con el oro en 1971, de forma que, por primera vez en la historia, se ha llegado a un sistema global de monedas inconvertibles que fluctuan entre ellas según las balanzas comerciales y los tipos de interés.

Lo singular y único en la historia es que el sistema bancario, representado por las principales firmas, ha terminado siendo el último rey bajo la figura de un tirano que planifica mediante el control de la emisión monetaria y los tipos de interés. Además lo ha conseguido rompiendo la rama dorada, es decir eliminando el patrón oro. Todos los sectores de la economía terminan en efecto supeditados de una forma u otra a su influencia porque es este nuevo sistema quien induce y controla los ciclos económicos. Pero esto lo ha hecho con cautela y dando la imagen de que el anterior rey sigue en su lugar. Es decir, consintiendo que sobreviva una clase política bajo la forma de democracia parlamentaria, permitiendo que la gente se lleve a engaño pensando que el poder sigue residiendo en el sufragio universal.

Las tinieblas de este sistema monetario no puede ser otra cosa mas que la inflación, que es principalmente el envilecimiento de la moneda fiduciaria por la emisión de cada vez mayores cantidades. Y es algo que se desarrolla bajo la forma de tinebla y bruma porque es difícil de percibir por la población, pues el nuevo dinero es imposible de distinguir del anterior y nadie es capaz de detectar en sus diferentes ámbitos de actuación hasta qué punto ha aumentado la cantidad de dinero en circulación. En efecto, pocos son los que saben ver qué hay detrás de las constantes subidas de precios de los bienes y servicios y en el fondo de la progresiva pérdida de poder adquisitivo de las familias. Como los seguidores de Kurtz, una población cada vez más alienada y anómica trabaja mientras puede recibiendo a cambio papeles de curso legal sin cuestionarse su validez. Todos rendimos un culto inconsciente al nuevo rey.

El horror es el otro plato de la balanza, pues en un sistema inconvertible no se puede crear nueva moneda sin que alguien contraiga cada vez más deuda. De forma que la deuda es imposible de extinguir y el sistema monetario termina sustentado por el capital de la economía productiva, que mengua, queda succionado y vive esclavo y reo de este perverso sistema de emisión de moneda. Trabajadores y empresarios quedan sometidos ambos a este yugo como condenados a remar en esta enorme galera-prisión en que se ha convertido la economía.

Pero el horror va a tener su desenlace en la destrucción final de todas las monedas por el propio sistema bancario que controla el dólar. Destrozando la economía en su conjunto y condenando a la pobreza a la población. Richard Duncan, autor del libro The Dollar Crisis, lo ha dicho bien claro en Bloomberg: los déficit van a seguir creciendo en EEUU durante la próxima década, llegando a alcanzar un nivel insostenible que puede terminar con el colapso de la economía. EEUU tiene pocas opciones para resolver su deteriorada posición financiera porque la industria manufacturera continúa hundiéndose, dejando cada vez menos bienes a la economía para exportar. Según siga creciendo la deuda y el gobierno sea incapaz de vender más deuda pública, la Reserva Federal se verá obligada a monetizarla en cantidades crecientes, provocando tasas de inflación cada vez más elevadas.

En la segunda parte explicaré dónde reside el corazón de las tinieblas monetarias.

Joaquín Ferrer Benat.

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Responses

  1. Los banqueros, los millonarios, y todos los que detentan el poder fáctico real… si hunden el sistema que manejan y que les ha hecho poderosos…
    ¿ cómo se salvan ellos ?
    El arte de un parásito evolucionado no es destruir a sus víctimas…


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