Posteado por: physis | 14/10/2009

Baby Boomers: trabajar más, cobrar menos, jubilarse tarde

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FT Alphaville está publicando varios artículos (de momento 1 y 2) que recogen las observaciones de Julia Coronado (economista senior americana de BNP Paribas) sobre cómo está afectando la crisis financiera a la generación de los Baby Boomers (BB). Coronado es una analista que conoce bien la relación entre los BB y las pensiones, pues ha sido coautora de varios informes académicos sobre el asunto.

1. Cuantificación de la pérdida de riqueza de los BB en términos económicos y cómo está afectando la crisis financiera a las unidades familiares

La crisis financiera ha tenido un impacto especialmente nocivo en la gente que está en el momento de su vida donde debe ahorrar más con el objetivo de prepararse para la jubilación, porque ha perdido una cantidad asombrosa de riqueza. En el punto álgido de 2007 habían más de 18,3 billones de dólares en planes de pensiones. En el punto mínimo de la crisis a principios del 2009 los planes de pensiones habían perdido el 26% de su valor. Aunque alguno de los fondos han podido recuperar buena parte de lo perdido gracias al rebote de las bolsas, las pérdidas promedio están siendo de dos dígitos. Esta es una merma económica significativa para un estrato de población que tiene pocos años por delante de vida activa y en definitiva un horizonte relativamente corto para recuperar esas pérdidas con nuevos ingresos.

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Según Coronado, las pérdidas sufridas por los BB hasta la fecha equivalen a los gastos de 5 años de una unidad familiar por encima de los 65 años. Esta generación sólo tiene tres opciones para recuperarse, o al menos una mezcla de estas tres posibilidades:

  1. Ahorrar más.
  2. Trabajar más años.
  3. Aceptar una reducción significativa en su nivel de vida.

Comentario: a estas pérdidas se deben añadir en EEUU el menor valor de las propiedades inmobiliarias (que suponen buena parte del ahorro promedio de una familia) y la devaluación del dólar. Por lo que respecta al caso español el asunto es más sangrante, pues no sólo falta cultura financiera en los medios para analizar correctamente el problema de forma social (sólo se comenta al respecto lo que corresponda según el pacto de Toledo y que no habrán nunca problemas económicos), sino que además en este país ya no se habla de perder riqueza, sino directamente de perder el empleo y pasar a estar desempleado o sub-asalariado unos cuantos años. Por supuesto, caer en esa desgracia por encima de los 45 años es un grave problema que empequeñece en el momento presente las dificultades que vengan después en la edad de jubilación. Por no comentar toda esas unidades familiares entre los 30 y los 40 años que están pagando los créditos o están sufriendo las ejecuciones hipotecarias y ya están teniendo enormes problemas para llegar a fin de mes, si es que lo consiguen. En esos casos no se puede hablar de pérdida futura de riqueza, sino directamente de estar engrosando la bolsa de pobreza. Se puede decir que el análisis futuro de este país va a tener una reducida gama cromática: pocos ricos o funcionarios y el resto una gran bolsa de pobres o malvivientes, con una clase media que va a ocupar una franja cada vez más estrecha. Una segmentación social de la riqueza típica de América Latina o en el peor caso de países subdesarrollados con ciertos recursos económicos.

2. Cae la confianza en conseguir una buena jubilación

Según el Employee Research Institute’s Retirement Confidence Survey, la confianza de los americanos en conseguir una jubilación confortable ha caído a sus niveles más bajos desde que comenzó el estudio en 1993. El 28% de los encuestados dicen que han cambiado las expectativas sobre su edad de jubilación el año pasado, y el 27% dicen que buscarían trabajos a tiempo parcial una vez “jubilados”. En 1994 la mitad de los encuestados opinaban que iban a poder jubilarse a los 65 años, pero en 2007 sólo opinaban eso un 38% y en 2009 un 25%.

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Según el análisis y por la gráfica superior, se observa que las franjas de edad que participan en el mercado laboral han cambiado significativamente, moviéndose de forma contracíclica en las recesiones anteriores la franja correspondiente a los mayores de 55 años: “debido probablemente a la destrucción de riqueza que lleva asociada.”

Todos estos factores y movimientos cíclicos forman parte de una tendencia constante en el retraso de la edad de jubilación. La franja de mujeres incorporadas al mercado laboral pasó del 38% en 1960 a un 60% a mediados de los 90, creciendo paulatinamente desde entonces. Este progresivo mayor número de mujeres trabajadoras en años anteriores hace también que en la actualidad aumente cada vez más el número de trabajadoras por encima de los 55 años, disminuyendo el porcentaje de varones: 88% en 1960 y 66% en 1995.

También están influyendo las mayores expectativas de vida:

Hombres y mujeres podrán trabajar más años por una mayor esperanza de vida. En 2005 llegábamos [en EEUU] a los 65 años el 82,2% de los varones y el 85% de las mujeres, mientras que en 1960 llegaban el 77,8% de los varones y el 80,5% de las mujeres. Esto supone un 34% de aumento promedio en los años destinados a la jubilación y un incremento del 27% en los gastos necesarios para cubrir esa etapa de la vida. Por otro lado, la tendencia a retrasar la edad de jubilación seguirá creciendo porque los jóvenes ingresan cada vez más tarde al mercado laboral y además les cuesta más tiempo conseguir una estabilidad en los ingresos (que además son inferiores a los de hace 15 años en similares categorías profesionales), por lo que se necesitarán más años para cubrir las necesidades económicas de la jubilación.

PensionLostValue

Estas nuevas tendencias suponen grandes cambios a nivel macroeconómico porque:

  1. Retrasar la edad de la jubilación comporta que sale menos gente del mercado laboral en la parte alta de la pirámide de población, por lo que costará más tiempo ingresar a los nuevos trabajadores en la parte baja.
  2. En un horizonte largo de tiempo, supone una menor reducción del PIB.
  3. Pero a corto plazo supone un mayor periodo de menor actividad en el empleo y una mayor presión bajista sobre la inflación dada la cantidad de trabajadores mayores que no se pueden retirar y están ahorrando, al mismo tiempo que crece el número de trabajadores jóvenes que no se pueden emancipar y tardan en acometer los principales gastos asociados a los primeros estadios de la formación de las unidades familiares.

Traducción y comentarios de Joaquín Ferrer Benat.

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Responses

  1. Ni más ni menos que lo que nos hemos merecido. Y me incluyo por no haber sido capaz de despertar a más gente de su adormilada existencia. Eso sí, al menos, lo intenté.


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