Posteado por: physis | 11/12/2009

La nueva economía americana: recuperación… de la pobreza (II)

Hablando con algunos colegas me acordé del índice de miseria que se empleaba en la década de los 70 para medir el sentimiento real de estagflación que estaba golpeando el país. Hoy tenemos una versión aún más perversa de la crisis económica, pues lo que está siendo bueno para Wall Street camina en dirección contraria a lo que necesita el americano medio. Podría parecer que hay un poco de consuelo en el último informe sobre el empleo, pues los parados se han reducido en un 10%, aunque todavía hay 11.000 personas que han perdido su puesto de trabajo. Es importante recordar que hay 27 millones de americanos desempleados o subempleados. Si se examina más de cerca, parece que los datos del último mes son más una aberración estadística que una nueva tendencia. Hoy vamos a observar unos pocos indicadores que nos orienten sobre el nuevo índice de miseria.

Cupones alimentarios

Cerca de 37 millones de americanos necesitan algún tipo de asistencia alimentaria, el mayor porcentaje de la historia. Siempre es difícil hablar sobre los cifras relacionadas con los cupones alimentarios, pues normalmente son americanos con ingresos nulos o tan reducidos que siempre pueden incorporar cualquier mínimo ingreso económico. Pero en este sector de población se encuadran los que simplemente intentan conseguir las necesidades mínimas para vivir durante un mes. Son aquellos que se encuentran en el extremo inferior de la escalera social y en consecuencia los primeros en salir despedidos cuando aparecen las recesiones. El desempleo para los que tienen titulación universitaria es del 5%, mientras que entre los que no tienen título universitario es del 15%. Si profundizamos un poco más en los datos, nos encontramos con que sólo 1 de cada 4 americanos tiene titulación universitaria, por lo que la mayoría de la población no ha pasado por la universidad, y en consecuencia se le va a hacer muy difícil competir en este mercado laboral tan problemático.

He visto en muchos informes que los colegios, las empresas y aún las propias familias han recortado gastos por lo que respecta a los trabajos más manuales, que son además los peor pagados. Esta es una de las principales razones que está asestando un duro revés a los trabajadores menos cualificados en esta recesión. Esta gráfica inferior nos cuenta una historia muy diferente de lo que está sucediendo en Wall Street.

El año pasado se emplearon 37.000 millones en cupones alimentarios. Este año la cantidad va a estar por encima de los 40.000 millones y muy probablemente cerca de los 45.000 millones.

Quiebras financieras familiares

Hay pocas cosas más dolorosas que una quiebra financiera. La quiebra financiera es un fenómeno que se produce en su mayor parte entre una clase media que se está esfumando por momentos. Mientras que con los cupones alimentarios se está analizando una franja de población que no tiene prácticamente ningún activo, con las quiebras financieras se analiza otra franja distinta, pues se supone que la quiebra se afronta contra algunos activos. En muchos casos es consecuencia directa de no poder soportar el peso agobiante de las tarjetas de crédito y otros tipos de créditos al consumo, pero en la actualidad buena parte de las quiebras financieras familiares se deben al estallido de la burbuja inmobiliaria. La solicitud de quiebra financiera representa normalmente el final de la cuerda para muchos americanos. Como ya no pueden soportar sus pagos, simplemente la terminan solicitando. En el 85% de los casos los acreedores no encuentran activos sobre los que recuperar sus préstamos. Pero de nuevo, de forma contraria a lo que está sucediendo en Wall Street, este número es muy elevado.

Acceso al crédito

Los americanos muchas veces no tienen más remedio que echar mano de sus tarjetas de crédito como parte de su presupuesto mensual. También es cierto que hay gente gastando por encima de sus posibilidades y las empresas que hay detrás de las tarjetas de crédito conocen muy bien la naturaleza humana. Así que este tipo de excesos afectan a los usuarios, aunque también a las empresas. Pero mientras los primeros deben pagar con sus activos las deudas hasta quedar arruinados, los segundos tienen acceso a fondos ilimitados gracias al Tesoro y la Reserva Federal.

En el momento de máximo auge económico, los americanos debían prácticamente 1 billón de dólares. Esta cantidad ha caído aproximadamente hasta los 890.000 millones de dólares, debido a las quiebras familiares y también a que las empresas dedicadas al crédito están restringiendo su acceso. Algo que está afectando a las familias a corto plazo. Muchos de nosotros puede estar de acuerdo con que está gastando por encima de sus posibilidades. Pero la hipocresía que estamos viendo es que los banqueros no se ven en la obligación de apretarse el cinturón, porque el dinero de los contribuyentes acude raudo a sus bolsillos gracias al propio gobierno. Esta es la nueva vara de medir que se está aplicando desde Washington.

El hecho de que las empresas de las tarjetas de crédito estén aplicando intereses tan altos y condiciones draconianas para acceder al crédito, muestra hasta qué puntos están dispuestos a exprimir hasta el último centavo de cada americano.

Desempleo y contratos

Si se observan los últimos datos de Gallup, los empresarios están contratando y despidiendo a los mismos niveles que en marzo de este año, cuando parecía que el mundo entero se precipitaba en el abismo. Y aunque se observan las mismas cantidades, resulta que hay 6 demandantes de empleo por cada nuevo trabajo que se oferta, lo que demuestra que la situación laboral se encuentra todavía hundida en un profundo agujero. Si esta situación no se modifica, ¿cómo puede esperarse una recuperación económica sostenida? Las cosas se han puesto tan feas que los políticos ya se conforman con que el desempleo no crezca, o crezca poco, o simplemente crezca menos que hace unos meses. Y tan feo debe ser que los datos estadísticos ya no contabilizan a los que etiquetan como ‘trabajadores desanimados’ o a los que trabajan a tiempo parcial, aunque sea sólo de vez en cuando. Pero esto no es algo que tenga gran trascendencia para la tropa de Wall Street. Es evidente que hasta que el volumen de despidos no encuentre techo, la situación de desempleo seguirá siendo miserable.

Vivienda

Y finalmente, la última pieza que consideraremos en este nuevo indicador de la miseria son el número de ejecuciones hipotecarias. Aún con todas las ayudas gubernamentales, las ejecuciones hipotecarias todavía están cerca del máximo. Es difícil pagar la hipoteca cuando no se tiene trabajo, exista o no moratoria en el pago. Y ya es en sí mismo un problema cómo afrontar este problema. Se ha asumido que si se arreglan los problemas de los banqueros y entidades relacionadas con las hipotecas, entonces todo está bien. Pero los bancos quieren resolver el problema de la vivienda porque es donde está apalancado su dinero. Les importa un bledo si el empleo se recupera o no. Porque el problema habría sido semejante aunque todo el mundo estuviera trabajando, pero cobrando un sueldo tan mísero que no les permitiera pagar las cuotas hipotecarias. De hecho el precio de la vivienda ha subido precisamente por culpa de todo el dinero que la banca ha volcado en el sector inmobiliario, y quien ahora está pagando esta factura desproporcionada es precisamente un americano medio estrangulado por gravosas cuotas, al mismo tiempo que no pocos terminan perdiendo su vivienda ante la imposibilidad de afrontar la devolución de semejante avalancha de liquidez.

El crecimiento en las ejecuciones hipotecarias no cesará hasta que el precio de la vivienda encuentre su base y desaparezca el último hipotecado cuya deuda es mayor que el activo que la soporta.

Cuando se observan estos cinco sectores tan estrechamente ligados al americano medio, se puede observar que hay muy poco relacionado con ningún tipo de recuperación. A no ser que la única preocupación sea la bolsa, todavía queda mucho por arreglar antes de que se pueda afirmar ningún tipo de recuperación. Por supuesto, las noticias que llegan de Washington y Wall Street son muy diferentes.

Original: My Budget 360, The New Economic Misery Index: Five Sectors that Show Financial Pain for Americans. Food Stamps, Bankruptcy, Credit Access, Employment, and Housing.

Más información en el documento Prosperity Without Growth? The Transition To A Sustainable Economy.

Enlaces a la Parte I y la Parte III.

Traducción de Joaquín Ferrer Benat.

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