Posteado por: physis | 14/12/2009

La nueva economía americana: recuperación… de la pobreza (III)

El mayor timo del siglo ha llegado a su culminación con esta profunda depresión. Lo que había hecho que América fuera la envidia de todo el mundo, una fuerte y vibrante clase media, está siendo desmantelado rápidamente, de forma que un nuevo orden de filibusteros empresariales pueda succionar el soporte vital de la economía productiva. No hay nada que ponga mejor de relieve este enorme robo que la situación actual de nuestro país. Durante los últimos ocho meses las peticiones de insolvencia familiar han sido más de 300.000, mientras que los banqueros de Wall Street se están preparando para un año récord en sus bonus por el buen trabajo realizado de lobby sobre el gobierno. El americano medio está sufriendo la culminación de 40 años de sistemática succión por parte de la Corporatocracia, que está culminando la mayor transferencia de riqueza de la historia moderna. Un sacrificio incruento que ha cimentado la verdadera naturaleza de nuestro sistema económico actual.

La gente me pregunta por qué me centro tanto en la clase media americana. Pues porque es lo que ha constituido la diferencia fundamental entre nuestro país y el resto de sistemas económicos. Una vibrante clase media que ha podido disfrutar de una vivienda adecuada, una educación decente y el camino hacia una riqueza sostenible. Y todo esto se ha podido construir sobre las espaldas de una economía productiva. Pero durante los últimos 40 años hemos visto cómo buena parte de esta riqueza se ha evaporado hacia los sumideros de Wall Street y el sector financiero de la economía, erosionando con fuerza el valor de lo que suele llamarse clase media. Este nuevo sistema ha sido diseñado por unos pocos y para unos pocos. La nueva regulación financiera que ha sido pregonada como la más amplia desde la Gran Depresión, ha resultado ser completamente adecuada para los intereses de esta élite. Aunque esto es simplemente un mero reflejo del vasto poder de esta Corporatocracia, pues lo realmente peligroso es que tenemos el mejor gobierno que el dinero de esa gente puede comprar.

Los que critican estas ideas siempre indican que las unidades familiares tienen los mayores ingresos desde la década de los años 70. Pero hay un pequeño problema con este argumento, porque esto ha sucedido gracias a que han aparecido dos ingresos.

En efecto, si retiramos de la gráfica a una de las dos personas que conforman la unidad familiar, resulta que el varón americano medio está ahora ganando 800 dólares menos que en los años 70 si ajustamos su salario con la inflación. Así que a pesar de los datos oficiales mostrando ingresos crecientes, el asunto tiene su trampa. Los americanos necesitan añadir un nuevo salario y más horas de trabajo con tal de mantener intactos los pilares de la clase media. Y estimo que estos pilares son básicamente cuatro:

  1. Un buen hogar donde se desarrolle la vida de la familia.
  2. Acceso a una educación de calidad.
  3. Cobertura sanitaria.
  4. Una jubilación decente

Aunque estos cuatro puntos son todavía accesibles, cada vez son mas difíciles de conseguir o mantener. Una pensión consistente y la sanidad eran dos cosas que solían proporcionar las empresas a los trabajadores. Pero esto ya está desapareciendo. Además, los ingresos son por supuesto una única parte de la ecuación. ¿En qué se está gastando ahora la gente el dinero? Pues si observamos los datos, ahora los americanos están gastando menos en ropa, comida y electrodomésticos que en los años 70. Algo que tiene mucho que ver con que la mayor parte de estos bienes se compran en el extranjero porque allí son más baratos. Un beneficio de la competencia globalizada. Entonces, esto es bueno, ¿no? Si, ciertamente. Pero resulta que estos gastos son sólo una fracción reducida del grueso de dispendios del americano medio. El mayor esfuerzo económico se centra en la vivienda, la asistencia médica, la educación y por supuesto los impuestos, tasas, cánones y multas que van a parar al gobierno. Sus costes han crecido de forma exponencial.

Con respecto a la década de los años 70, la vivienda ha doblado su precio, igual que la asistencia sanitaria y la educación. Esto es lo que ha provocado que se necesiten dos sueldos para mantener ese estatuto de clase media y que además cada vez menos gente se lo pueda permitir. De hecho, las cosas que han reducido su precio son aquéllas fácilmente sustituibles o hasta cierto grado prescindibles. Pero lo verdaderamente necesario es precisamente lo que cada vez es más caro.

La gigantesca burbuja inmobiliaria lo único que ha hecho ha sido elevar esta ola hacia su último estadio de destrucción de riqueza y liquidación de la clase media. Si diseccionamos adecuadamente los gastos de la clase media, separando los discrecionales de los fijos, descubrimos que estos últimos se han disparado considerablemente. Pero lo más preocupante es que aún con dos ingresos, la capacidad de sostener el estilo de vida de la clase media ha retrocedido considerablemente.

Fuente: Rortybomb

Existe también más volatilidad en la seguridad de los ingresos. Wall Street y la Corporatocracia están mostrando la mayor hipocresía del mundo. Las familias de la clase media deben ajustarse a la nueva realidad económica acogiéndose al capítulo de insolvencia, perdiendo sus viviendas por las ejecuciones hipotecarias y quedando ahogados por las deudas de las tarjetas de crédito. Aún más, los bancos y Wall Street no sólo no han decrecido de forma considerable, sino que además caminan justo en la dirección opuesta, recogiendo los mayores bonus de la historia en su reducido cículo de amigos. Los rescates del gobierno han servido de gran protección para esta atrinchera élite.

El mayor timo del siglo gira en torno al masivo crecimiento de la deuda. Permítasenos representarla desde 1970:

El Tesoro y la Reserva Federal desconectaron el dólar de cualquier anclaje real a comienzos de la década de los 70. Desde entonces a los americanos les han entregado un gobierno de sonámbulos y los mismos ciudadanos han quedado embriagados con los inmediatos beneficios de la deuda que les ha dirigido hacia un consumo fuera de toda lógica. Mientras tanto y al mismo tiempo, nuestro tejido productivo estaba siendo desmantelado sigilosamente por la inicua inflación. Esta gráfica superior ha alcanzado su máximo cuando la deuda de las familias justo ha superado al PIB nacional. En otras palabras, gastamos más de lo que producimos y nada que funcione bajo estas premisas puede sobrevivir por mucho tiempo.

Este espejismo ha engañado y sigue engañando a muchos, pensando que toda esta deuda formaba parte de la economía real. Pero en realidad ha llegado el momento en que todo esto les estaba llegando al cuello a la banca y Wall Street. Así que se han agachado un momento para abrir el tapón del sumidero y proteger a continuación a su reducido círculo. ¿Qué es sino esa caída tan brusca de bolsas y materias primas y posterior rebote del 60%? Echemos un vistazo a unos cuantos datos y veamos qué bien lo han estado pasando los americanos desde marzo:

  • Tasa de desempleo en marzo de 2009: 8,5%
  • Tasa de desempleo en diciembre de 2009: 10%

No sólo ha crecido el desempleo un 1,5% (según la medición U-3), sino que además el crédito al consumo se ha contraído a una velocidad asombrosa. Y esto al mismo tiempo que los beneficios de la banca se han disparado hasta el cielo. Observemos sólo a algunos de los bancos más importantes:

Esta Corporatocracia parece estar haciéndolo rematadamente bien en este nuevo contexto económico, aunque la clase media y el estilo de vida americano está siendo desmantelado pieza a pieza y de una forma realmente dolorosa. Esto sucede al mismo tiempo que el dinero de sus impuestos se está dirigiendo a rescatar a una reducida élite de sus propios errores. Y sucede por unos canales subrepticios y clandestinos, que son la destrucción paulatina del dólar mediante la ampliación de la base monetaria en la Reserva Federal y la creación de nuevo dinero mediante el sistema bancario, gracias a la reserva fraccionaria. Todo un privilegio que ni usted ni yo tenemos, pero que sí lo sufrimos. Este sector financiero privilegiado ha venido a convertirse en un gran parásito de la sociedad que, como un vampiro, succiona toda la sangre de la economía real en su propio beneficio.

Pero, ¿necesitamos a este parásito con su actual tamaño to big to fail? ¡Pero si el gobierno está respaldando todas las nuevas hipotecas que se están concediendo gracias a las GSEs (empresas respaldadas por el gobierno como Fannie y Freddie)! Además, el nuevo crédito se está hundiendo no sólo para el consumo, sino también para las pequeñas empresas. Y ¿qué está haciendo este sector financiero para justificar sus beneficios? Pues especulando en la bolsa con el dinero de los impuestos. Desde luego, esto no tiene nada que ver con el capitalismo. Este sistema corporativo es de corte filosocialista, cuyo principal objetivo es mantenerse a flote a costa del resto de la economía productiva y el libre mercado.

El americano medio tiene todo el derecho del mundo para estar realmente furioso con todo lo que está sucediendo. La próxima generación va a vivir peor que esta. Y algo así no había ocurrido desde la Gran Depresión. Alguno puede pensar que es normal una economía cíclica. Pero esto se dice no pocas veces desde arriba para que usted calle y esté tranquilo. Si bien es cierto que ciertos ciclos económicos son normales, el actual se ha preparado con esmero para acometer la mayor rapiña de la historia sobre los bienes del americano medio. Muchas de estas élites de Wall Street no guardan ninguna fidelidad para con el país donde viven. Ponen su dinero en paraísos fiscales a buen recaudo y ocultan sus beneficios mediante sociedades pantalla, distribuyéndolos entre varios países para evadir pagar unos impuestos que ellos después reciben a manos llenas. Su única fidelidad es hacia sus propias fortunas y les importa un bledo la economía productiva del país donde se instalan.

Y aquí nos vemos ahora, 40 años después, con la clase media evaporándose por momentos. Con los precios de las acciones y las  materias primas  explotando como un géiser por doquier, una regulación financiera agujereada y muy esponjosa para sus creadores y al mismo tiempo cientos de miles de quiebras.

El poder ya ha cambiado de manos. Nada es más evidente.

Pagar el rescate con otro rescate

Aunque ahora el foco de atención está centrado en que algunos bancos están devolviendo los fondos del TARP, pocos se están preguntando por la procedencia de esos beneficios durante los últimos 9 meses. De esta forma se evita incidir en el hecho de que ya se han destinado 14 billones de dólares a los bancos y a Wall Street.

La Reserva Federal está siendo cuestionada para que se habilite una mayor transparencia detrás de su mítica cortina. Y aunque se insiste de forma oficial que no está sucediendo nada anómalo detrás, esto es falso. Pues la Reserva Federal ha sido con diferencia el principal actor en estos 14 billones de dólares del rescate.

Fuente: It Takes A Pillage

¿Aún se está preguntando cómo puede ser que el sistema bancario americano continúe haciendo hipotecas a 30 años y con unos tipos en mínimos históricos mientras la FDIC ya es prácticamente insolvente? En primer lugar, los bancos ya no trabajan en el sector hipotecario, pues todo el sistema está respaldado por los préstamos del gobierno. Por otro lado, la Fed ha comprado 1,25 billones de MBS (Mortgages Backed Securities) para mantener los créditos hipotecarios artificialmente bajos. Es decir, el sistema bancario está simplemente transfiriendo al gobierno o al banco central el crédito de los consumidores. Algo que plantea una cuestión: ¿para qué necesitamos a estos bancos? ¿Por qué no pedir prestado directamente del gobierno en vez de pedírselo a estos gordos intermediarios? Por dos motivos fundamentales.

En primer lugar, porque los intermediarios se están quedando jugosos márgenes poniendo como excusa una natural aversión al riesgo dada la coyuntura actual. Pero esto es cierto sólo en parte, porque ellos ya no son quienes asumen el riesgo. Así que están cobrando intereses abusivos, sobre todo en las tarjetas de crédito, embolsándose un beneficio extremo y libre de complicaciones.

En segundo lugar, porque con ese proceder se terminaría corriendo el tupido velo que oculta todo, de forma que el público podría descubrir la gran estafa sobre la que se sustenta el actual sistema monetario americano y a continuación el de todo el mundo. Se destaparía al mago que habita detrás de la cortina y en la sombre succiona impunemente el capital productivo de la sociedad y la riqueza de la clase media.

¿Tendremos que vivir en la calle una economía tipo Mad Max antes de que cambien las cosas? La política ya no refleja el punto de vista de la gente corriente. Así, mientras la mayoría de los ciudadanos americanos desean que se audite a la Fed, el Congreso decide dar la espalda a esta decisión popular y atender sólo las peticiones de una ínfima minoría Corporatocrática. En cualquier caso, si no hay nada que ocultar, ¿por qué tanta preocupación? Pero es evidente que si se abrieran al escrutinio público sus libros contables, entonces veríamos que los billones de dólares del rescate se han entregado a cambio de cosas horrorosas: hipotecas impagadas, préstamos irrecuperables y cualquier otra basura relacionada con los seguros de riesgo. A partir de ese momento se descubriría el grado de corrupción que contiene la base monetaria de la economía americana y no quedaría más remedio que degradar la deuda nacional con una calificación rayando el bono basura. A partir de ese momento colapsaría el sistema monetario internacional y padeceríamos a escala global la peor coyuntura social de la historia de la humanidad.

El sistema bancario tiene que volver a ser un servicio de utilidad para la sociedad en la generación de capital, igual que todavía lo son el agua y la electricidad. Y se debe volver a regular a este sector, pero teniendo muy presente que además de las fuerzas del mercado hay unos imponderables que dependen de la peculiar naturaleza humana, entrelazada de ambiciones y codicias.

¿Existe alguien que todavía se esté preguntando por qué se hunde el dólar? Pues porque sencillamente está siendo robado por Wall Street y el cártel bancario capitaneado por la Reserva Federal. ¿Quién necesita teorías conspirativas cuando todo se está haciendo delante de nuestros ojos?

Original:

1. My Budget 360, The Corporatocracy Systematically Destroying the American Middle Class: In 40 Years the Corporatocracy has Shifted Americans from a Sustainable Middle Class to a Perpetual Cycle of Debt Serfdom.

2. My Budget 360, Pillaging the Average American: Wall Street Paying Back Bailouts with Bailouts. Total Bailout Package Ceiling of $14 Trillion Yet Focus Only on TARP Repayments in the tens of Billions.

Más información en el documento Prosperity Without Growth? The Transition To A Sustainable Economy.

Enlaces a la Parte II y a la Parte I.

Traducido por Joaquín Ferrer Benat.

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Responses

  1. Pregunta 1: No porque en ese momento EEUU ya se suministraba de otros países. Destaca el asunto de Irán (1941-1979).

    Pregunta 2: Sí. El cambio de sistema monetario es una quiebra encubierta.

    Preguntas 3 y 4: Lo que comentas sucede sólo a partir de 1993. La bonanza económica de la clase media entre el 1970-1995 se debe todavía a la productividad de su industria y capital. De ahí que Volcker pueda subir los tipos de interés en lo 80. Ahora ya no es así y por eso se hace terriblemente difícil moverlos hacia arriba.

    No obstante, son asuntos imposibles de resolver en una respuesta breve. Pero es evidente que coinciden muchos aspectos económicos con el cenit del petróleo americano en el 71 y la crisis económica presente con el ‘peak oil’ global del 2007. Personalmente, considero que no hay todavía ninguna teoría económica bien desarrollada que incluya el agotamiento de recursos básicos. Y el que estas líneas escribe no tiene luces para relacionar aspectos tan complejos con coherencia, a no ser que de antemano se hubieran planeado determinados acontecimientos.

  2. Pregunto, el desmantelamiento de la clase media estadounidense no tendrá más que ver con la superación de su pico del petróleo, hace ya unos cuarenta años?
    El cambio del sistema monetario de Bretton Woods en los setenta, no es la evidencia de la quiebra técnica de su economía?
    Si pensamos que EE.UU ha mantenido su poder económico con la financiación de terceros países, no será que la clase media norteamericana ha disfrutado los últimos cuarenta años, de relativa bonanza, de una manera artificial?
    No será que el americano medio está llegando ahora a donde hubiera llegado hace cuarenta años de no haber disfrutado de la financiación exterior?


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