Posteado por: physis | 05/02/2010

El dinero va a salvarse a sí mismo

He encontrado esta gráfica en sovereignspeculator y a mi juicio acierta en el diseño de las ondas. Allí se comenta en síntesis lo siguiente: partimos del punto B en los máximos de 2007, llegamos al punto 1 en los mínimos de 2008 y ahora nos encontramos en el punto 2, que podría ser el máximo alcanzado en enero. Finalmente, nos dirigimos hacia un mínimo inferior al punto 1 y que sobre el Dow estaría por debajo de los 9.000.

Si estas previsiones se producen, la bolsa arrastrará otra vez a las materias primas y de nuevo volveremos a ver precios al consumo evolucionando de forma negativa e impidiendo en tercera ronda que los tipos de interés puedan subirse. Y esto que podría parecer en un primer momento algo que abarata la deuda, al final va a resultar más corrosivo que el sulfúrico. Por lo tanto, se abre un nuevo escenario de deflación o de precios al consumo ligeramente negativos.

Me pregunto hasta qué punto todo ese dinero de las bolsas y las materias primas tiene que salir de esos mercados y volver de nuevo a refinanciar la deuda (pública y privada) para sostener un sistema monetario que está siendo erosionado por esos tipos próximos a cero. Este hecho lo explica Antal E. Fekete. De forma que podríamos encontrarnos en una espiral destructiva donde el dinero (o sus propietarios) ya sólo trabaja para salvarse a sí mismo, apuntalando la masiva deuda que sostiene lo que hoy son el conjunto de divisas internacionales.

En este sentido, se estaría produciendo una especie de “crowding out” a gran escala (de la deuda sobre la economía productiva), en el que los inversores huyen no sólo de las pérdidas, sino especialmente de los edificios (públicos o privados) que muestran mayor ruina y que comienzan a desmoronarse en este castillo de naipes que se ha convertido un sistema monetario internacional sin un último activo que permita en algún punto cancelar esa avalancha de pasivo en riesgo. Aunque termine encontrando un ancla temporal en el dólar.

Por eso cabe recordar el artículo Nos enfrentamos a un nuevo tipo de pánico bancario. Allí se explica cómo comenzó la crisis de liquidez desde las operaciones de grandes inversores por las declaraciones de Kanjorsky y especialmente gracias al trabajo de Gorton. Pero sobre todo, concluye con un enlace a un disclaimer de Credit Suisse donde se dice (en negrita) lo siguiente sobre las inversiones en deuda:

There are bonds on which investment principal can be eroded due to changes in redemption amounts. Care is required when investing in such instruments.

Esta cautela es la que está obligando a los grandes a retirar de nuevo sus inversiones, pero esta vez no sólo de los bancos, sino especialmente de los países y su deuda soberana: de Grecia ya van entre 8.000 y 10.000 millones de euros que se han largado hacia los bancos de Suiza y Chipre. Y no es por una previsible mayor presión fiscal (como apuntan algunos), sino porque ya no se fían de que el gobierno no se termine viendo obligado a retener con alguna medida de fuerza el dinero depositado en bancos o invertido en fondos de pensiones para poder garantizar la devolución de su deuda.

En efecto, como informa zerohedge:

Si volvemos 15 meses atrás, el factor que exacerbó el fiasco de Lehman (dentro y fuera del país) fue que los inversores perdieron la confianza en el sistema: primero en los que custodiaban los depósitos y después en el mercado de divisas. Como por definición el sistema financiero nunca está preparado para flujos masivos de fondos tomando sólo la dirección de salida del sistema, que suceda algo de este tipo es la principal pesadilla de cualquier regulador o banco central.

Si es cierto que ha comenzado a salir el dinero de Grecia, entonces ya es demasiado tarde para poder rescatar al país, con independencia de lo que digan Papandreou o Almunia. Porque la única voz que se va a escuchar es la de los depositantes o inversores, aunque lo único que se está diciendo es justo el extremo opuesto en boca de todos aquellos que continúan mintiendo y diciendo que todo está bien.

Si ponemos en perspectiva esos 10.000 millones de euros, la última subasta de deuda pública griega fue de 8.000 millones. Pero se avecinan otras dos de igual cantidad en abril y mayo. Veremos dónde queda su diferencial con el bono alemán y si los inversores en deuda pública griega no se encuentran ya en descubierto.

Más información por Edward Hugh y A. Evans Pritchard.

Traducciones y comentario de Joaquín Ferrer Benat.

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