Posteado por: physis | 10/02/2010

¿Qué significa el encarecimiento de los CDS soberanos?

Introducción

Si hay alguien que ha colaborado en la difusión de la democracia, ese ha sido el señor Alfred Nobel (el de los premios que llevan su nombre). Porque con el invento de la dinamita vino a ser más difícil que un tirano se mantuviera en el poder por mucho tiempo. En efecto, no requiere de grandes estudios cargar un artefacto y lanzarlo sobre la frágil existencia de cualquier sujeto.

Este hecho en apariencia tan nimio ha permitido a la política progresar hasta hacer convenientes estructuras en las que los ciudadanos pueden actuar de una forma pacífica sobre la elección de sus representantes, llegando finalmente al sufragio universal.

Pero mientras el orden social ha evolucionado y mucho durante los últimos tres siglos, no ha sucedido lo mismo con el orden económico. Y más en concreto con la gestión del sistema monetario. O, dicho de otra forma, mientras la política ha cambiado hacia una mayor representatividad, el sistema monetario lo ha hecho hacia el monopolio del papel-moneda. Mientras los estados se han tenido que organizar hacia mayores cuotas de participación y libertad hasta los sistemas parlamentarios actuales, la banca se ha organizado hacia mayores cuotas de planificación. Y esto hasta conseguir la destrucción completa del dinero y posterior sustitución por un sistema fiduciario basado en la deuda, coordinado mediante milimétricas intervenciones sobre los tipos de interés, la gestión de las reservas bancarias y los flujos de liquidez desde los bancos centrales.

Finalmente, esas conquistas políticas en apariencia tan representativas y populares han quedado cautivas de una oligarquía que puede dirigir los ciclos económicos con sus políticas monetarias, distorsionando con ello toda la estructura productiva y aspirando en su propio favor los beneficios empresariales. Con razón dice Saramago que si bien Roma nunca defendió la democracia griega, de haber conocido qué se entiende hoy por esa opción política habría sido su principal defensor.

Pero a diferencia de los escasos conocimientos necesarios para apretar el gatillo de un revólver, comprender esta situación económica sí requiere de conocimientos sofisticados que por supuesto nunca son explicados en los colegios. Así que ni la educación universal y la eliminación del analfabetismo en muchos países ha permitido destapar y vencer a esta última oligarquía, que termina ejerciendo un control sutil y tiránico sobre el conjunto del cuerpo social. ¿Qué partido político no necesita financiar sus campañas electorales y que finalmente se le cancelen las millonarias deudas contraídas? Para los bancos y especialmente las cajas regionales es fácil asignar determinadas partidas a mora.

Son muy pocos los representantes sociales conscientes del funcionamiento del sistema monetario y hasta qué punto actúan como marionetas de los propietarios del dinero. Huelga decir que cualquier político inteligente y que comprenda desde su honradez la iniquidad del sistema, quedará postergado convenientemente y nunca hará carrera. De forma que será más útil quien más ambición demuestre y menos escrúpulos morales sienta contra los que representa.

Así que finalmente descubrimos cómo la política ha evolucionado realmente hacia una tartufada que el ácido Molière no dudaría en firmar. Logros muy hermosos conquistados con grandes esfuerzos en diferentes momentos de la historia han quedado rápidamente anestesiados con la niebla opiácea que estas oligarquías financieras han empleado para velar sus intereses. Sólo se puede sentir cierta rabia contenida y gran tristeza cuando tras leer el excelente libro de Rothbard sobre la banca americana (History of Money and Banking in the United States), se entiende lo que podrían haber sido EEUU y Europa de no haber mediado ciertas injerencias bastardas sobre el control monetario orquestadas desde las estratosferas del poder. Así que de aquéllos barros vienen estos lodos.

Próxima como está la cuaresma, es oportuno recordar aquel pasaje de los Evangelios, cuando a Jesús le presentaron un sordomudo para que le curara:

Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: “Efetá, esto es: Ábrete“. Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad.

Con independencia del credo personal, se puede reconocer algo muy humano en este pasaje: para comprender hay que escuchar primero.

Por muchas soluciones que se propongan, si la sociedad está sorda al origen del problema es difícil que de todas las dificultades presentes aparezca ni tan siquiera un atisbo de solución coherente. Que los problemas revienten en la calle con violencia es precisamente lo que unos pocos anhelan mientras se frotan las manos esperando que madure la mies. Solucionar un error con otro produce un mal aún mayor. Pero como el dinero guarda gran inmediatez a la vida y un cierto halo de tabú, todos nos preocupamos por conseguirlo cada mañana sin hacer sobre ello mucha metafísica en el desayuno. Porque con independencia de lo que sea, mientras se acepte como medio de cambio por nuestros vecinos, gastaremos los zapatos en su búsqueda. Huelga decir que prestigio y respeto abren sus candados fácilmente con una aparente billetera mientras su contenido sea de curso legal.

No obstante, esta confianza en la inmediatez y la falta de conciencia colectiva sobre el asunto monetario quedan rápidamente truncadas cuando se agrietan los pilares que sustentan todo el trapo del decorado, precisamente por la falta de confianza que demuestran en primer lugar los grandes propietarios sobre algunos sitios donde ya comienza a olerse el humo. Tal vez toda esta catarsis sirva para abrir el oído a la gente y se termine produciendo como un bautismo de fuego. Porque igual que la primavera sucede al invierno, así también de las grandes crisis surgen grandes desarrollos sociales.

Gracias a Internet se ha democratizado el acceso al conocimiento y a la información como nunca antes. Después del fracaso coercitivo de las vacunaciones contra la gripe A en gran medida por la oposición social en la red, están apareciendo los primeros intentos para impedir que algo así vuelva a suceder. En nuestras manos está frenar iniciativas de este tipo, pero sobre todo desenmascarar quien está detrás de todo este tinglado monetario y de la deuda. Que no es precisamente el capitalismo.

El dinero como siervo y como amo

Como dice el refrán, “el dinero es un buen siervo, pero un mal amo”. Este principio tan fácil de entender cuando afecta a nuestras vidas cotidianas, parece quedar un tanto oscurecido cuando se aplica a la economía. Lo que se afirma en este compendio de sabiduría popular es que el dinero debe estar sometido a algún límite, porque de lo contrario termina esclavizando.

Tradicionalmente ese límite ha sido el oro, que entre otras características intrínsecas permitía una disciplina monetaria internacional al limitar las deudas que un país podía asumir. Cuando se gastaba más de lo debido, el preciado metal huía en pago del desenfreno. Una gran limitación material importante para un mundo financiero moderno, que aún con la contabilidad por partida doble sigue soñando con Islas del Tesoro imposibles de alcanzar.

Porque si no se consigue limitar, este buen sirviente pasa a ser un mal amo. Y muy cruel, por cierto. En efecto, si la deuda no puede contenerse en un país, al final éste queda reo de su estupidez. Y da lo mismo para el caso que nos concierne que sea el emisor privilegiado de una moneda de reserva o el que cambia sus bienes y servicios por esa misma moneda. Finalmente todos quedan atrapados: unos porque no pagan y otros porque no cobran.

Pero mientras tanto y como quien no quiere la cosa, a más moneda en circulación más esclavitud. Y en eso ha consistido la burbuja inmobiliaria internacional: expandir el dinero en circulación gracias al crédito hipotecario.

Pero la situación presente puede iluminarse un poco más si recordamos dos importantes momentos históricos cuya relación con el petróleo ha quedado enterrada por el olvido de los analistas.

Las dos quiebras de EEUU y el petróleo

En economía, como en tantas otras cosas de la vida, se puede hacer trampa con tal de evitar los límites que impone la condición humana. De forma que podrían ocultarse sutilmente los efectos de la expansión y dominio del dinero como amo (mediante deuda) si aumenta al mismo tiempo la productividad por hora trabajada y se consiguen mayores niveles de vida en la sociedad y cómodas garantías para honrar las deudas. Como ya se explicó en el artículo Por qué se produjo la Revolución Industrial en Reino Unido, la energía es el elemento que ha jugado ese papel de efecto multiplicador paralelo a la expansión monetaria. En su momento el carbón, pero más tarde el petróleo. Calorías todas ellas no renovables y de origen fósil que han permitido incorporar a la energía solar que mueve la agricultura y al esfuerzo humano una carga calórica enorme (una sola gota de petróleo equivale en calorías a 8 horas de trabajo humano) que ha multiplicado las producciones agrarias, los beneficios empresariales y las recaudaciones de los estados.

Pero lo sorprendente de esta coincidencia es que precisamente las dos quiebras americanas han coincidido con los mayores descubrimientos de petróleo de la historia. En efecto, siendo muy breve y en orden cronológico:

Economía (I)

En EE.UU. se produce el colapso de la Bolsa de Nueva York el 24 de octubre de 1929 (jueves negro). Es el comienzo de la Gran Depresión que pone fin a un prolongado periodo de euforia bursátil. El valor de las acciones cae un 9% arrastrado por una decidida corriente vendedora y a pesar de los intentos estabilizadores una semana más tarde la caída llega al 17% y no se detendrá. Se registran pérdidas de hasta un 40% en un mes y 3 años más tarde habrá 5.000 bancos quebrados. Deberán pasar mas de 25 años para lograr recuperar niveles similares.

En 1930 la crisis se profundiza y se extiende a nivel mundial por una sobreoferta de productos primarios que derrumban sus precios en un 50%. Esto provoca una fuerte caída de los ingresos de los países productores de alimentos ante la politica de unos países europeos que buscan aumentar su autarquía productiva con medidas proteccionistas. La perdida de estos ingresos origina el colapso en la demanda de los bienes manufacturados.

En 1931 la tasa de desempleo americana continuará en ascenso llegando a superar el 24%. A mediados del año siguiente los títulos bursatiles han perdido casi un 90% con relacion a los valores que tenian en 1929 marcando uno de los peores momentos de la crisis.

En medio de esta conmoción Gran Bretaña abandona el patrón oro ante la fuga del metal, iniciando la libra su declive como moneda de reserva del sistema monetario internacional. Los esfuerzos para enfrentar la crisis modificando la tasa de interés demostraron ser infructuosos. Francia y EE.UU. han acumulado mientras tanto el 75% del stock mundial de oro.

En Alemania ya se había producido un proceso hiperinflacionario entre los años 1921 y 1923 (República de Weimar). Pero cuando comienza a recuperarse el país y como resultado de la inestabilidad monetaria en los mercados acelerada por el abandono britanico de patron oro, comienzan a quebrar los bancos más importantes, se suspende el crédito en el país y aumenta bruscamente el desempleo.

En diciembre de 1931 Japón también abandona el patrón oro presionado por las retiradas masivas de los inversores extranjeros al ver con preocupacion la situación militar y las pretensiones japonesas en Manchuria.

En EEUU, las importaciones que en 1929 alcanzaban 4.400 millones de dolares caen en 1932 a solo 1.300 millones. El producto interior bruto se desploma en el mismo periodo un 50%. La cifra de desempleados se dispara desde los 1,6 millones de personas hasta los 13 millones.

En 1933 EEUU abandona temporalmente el patrón oro y confisca el metal e impide por ley que se emplee como moneda corriente y sirva para cancelar deudas. Se restituye de nuevo en 1934, pero devaluando el dólar. El cambio pasa de 20,67 a 35$/oz.

Petróleo (I)

Entre 1901 y 1928 se habían producido importantes descubrimientos petrolíferos en Texas (1901), Oklahoma (1905), Irán (1907), México (1910), Venezuela (1913), Irak (1927) y Bahrein (1932). Pero no es hasta 1938 que se descubren los yacimientos super-gigantes en Arabia Saudita.

Después de la GM-II comienza el desarrollo internacional de la economía basada en el petróleo, con la hegemonía monetaria de EEUU después de los acuerdos de Bretton Woods en 1944. El punto de partida para Europa es el Plan Marshall de 1947.

Economía (II)

En 1968 se comienza a especular sobre el valor del oro y la imposibilidad de que EEUU tenga suficientes reservas auríferas para cancelar su deuda. Esto hace cotizar en mínimos históricos al dólar y la libra seterlina.

Finalmente se suspende la convertibilidad del dólar con el oro en 1971 y el metal deja de tener relación alguna con los sistemas monetarios internacionales. En compensación pasa a cotizar en el mercado de futuros junto con el resto de divisas en 1972.

Petróleo (II)

En 1965 se descubre por primera vez petróleo en el Mar del Norte y en 1979 se especula abiertamente que Noruega iba a tener ella sola capacidad suficiente para sustituir a Oriente Próximo en suministro de petróleo. De inmediato los árabes comienzan a reducir sus pretensiones. Daniel Yergin dice de esta información difundida en los medios de comunicación que fue el mayor farol de póker en la historia.

Esta nueva abundancia petrolífera neutraliza el poder de la OPEP creada en 1960 y resuelve los conflictos geopoliticos del momento. La crisis económica concluye con una espectacular subida de tipos para frenar la enorme inflación provocada por el colapso internacional de las divisas. Es dirigida por Volcker desde la Reserva Federal con el convencimiento de que había margen suficiente para resetear el sistema y comenzar de nuevo, porque esta fiesta post Bretton Woods la terminaron pagando los países que habían reciclado los dólares que le sobraban al sistema asumiendo fuertes deudas públicas. El resultado final fue que en la década de los 90 las materias primas cotizaron siempre sobre mínimos. A Volker le sustituye Greenspan hasta los albores de la crisis actual, que navega cómodamente hasta finales de los 90 y las tempestades de México, Brasil, Rusia, Sudeste Asiático, las Dot Com y finalmente la burbuja inmobiliaria. El enorme impulso concedido por su predecesor ya no da para más y Bernanke opera ahora como nuevo capitán en un contexto financiero mundial completamente nuevo.

Conclusión

Llegados a la situación presente, ¿Dónde están los descubrimientos de petróleo equivalentes a Arabia Saudita y el Mar del Norte? Ni existen ni se les espera. Después del trabajo de Greenspan, ¿queda capital en la economía para poder subir de nuevo los tipos hasta el extremo de resetear una vez más el sistema? No, porque algo así se llevaría por delante primero a la banca y a continuación la deuda pública, arrasando finalmente el sistema monetario. La profunda crisis económica que se produjo entre las dos guerras mundiales se solventó con un profundo cambio en las estructuras de producción gracias en gran medida a la sustitución del carbón por el petróleo. ¿Qué viene después del petróleo?

La ministra Salgado y el Sr. Campa han jugado al despiste con los medios de comunicación, porque realmente no fueron a la City para entrevistarse con periodistas, sino para calmar a los inversores de que España no suspenderá pagos. Pero este juego de espejos es la tónica general en los medios de comunicación internacionales cuando se dice, por ejemplo, que el problema económico tiene solución al mismo tiempo que se oculta el cenit mundial de producción de petróleo y las dificultades que eso va a suponer para una economía mundial basada en esta materia prima barata y abundante. Como dice de la Viña, caminamos con paso firme hacia la próxima tragedia griega. ¿Alguna pluma diestra para entregarlo literado a la posteridad?

Que no nos engañen. A quien se está rescatando con dinero público no es a los países, sino a los bancos e inversores acreedores. Porque conociendo perfectamente la nueva situación de crisis y su complicada solución energética, están replegando velas y recogiendo de antemano todo cuanto pueden. Porque ahora se va a mostrar con meridiana claridad la servidumbre social que supone toda esa avalancha de dinero sostenida por la deuda.

Como recuerda Díaz Villanueva, los imperios han sucumbido antes por las deudas que por las guerras. Pero no se olvide que esta vez la deuda está en manos tanto del sector público como del privado. Y especialmente es este último quien más carga financiera acumula. De ahí que Michael Hudson recuerde que vamos de cabeza hacia la servidumbre por las deudas.

La burbuja generada por el crédito fácil de la Fed convirtió la inflación de los precios de los activos en vía de acceso a la riqueza, no a la inversión en capital tangible. Eso trajo buenas dosis de alegría y jolgorio a los departamentos de marketing, puesto que los propietarios de vivienda, los consumidores, los tiburones a la caza de empresas para comprar, los estados federados y los gobiernos municipales se fueron endeudando más y más, a fin de mejorar su posiciones sirviéndose de deuda apalancada. Pero la economía descuidó por completo su base industrial, y el empleo relacionado con el sector manufacturero. La consigna que el maestro mayor burbujero de la Fed, Allan Greenspan, pasó a su sucesor Ben Bernanke fue ni más ni menos que ésta: “Inflación de precios de activos, bien. Salarios e inflación de precios de las mercancías, mal”. (…)

El gasto por deuda transfiere capacidad de pago de los deudores a los acreedores. Bernanke recuerda aquí a Thomas Robert Malthus, en cuyos Principios de Economía Política se sostenía que los terratenientes (la clase social a la que él pertenecía) contribuían necesariamente a mantener el equilibrio económico con argumentos parecidos a los de los actuales teóricos: el goteo del sobrante de riqueza de los ricos a los pobres. ¿Qué sería del empleo inglés, decía Malthus, sin terratenientes que gastaran sus rentas en cocheros, finas telas, mayordomos y criados? Gracias al gasto del ingreso rentista de los terratenientes (protegido por los aranceles agrícolas ingleses y la Leyes del Grano hasta 1846), podían trabajar bien los fabricantes de sillas de montar y otros proveedores. Idéntica lógica aplican hoy los financieros de Wall Street al dinero que ganan con préstamos que permiten hacerse ricos a los propietarios de viviendas y a los ahorradores merced a las ganancias de capital fruto de la inflación de precios de sus activos.

La realidad es que los ricos financieros de Wall Street que se hacen con remuneraciones en efectivo y bonos multimillonarios, gastan su dinero en trofeos y arte, apartamentos de lujo o mansiones en barrios residenciales cerrados, yates, bolsos de fantasía, alta costura y fiestas de cumpleaños. (“Veo los yates de los intermediarios en el mercado de valores, pero ¿dónde están los de sus clientes?”) No es la clase de gasto que refleja el perfil productivo de la economía “real”. (…)

El problema es que los trabajadores y los consumidores se han ido endeudando más y más, ahorrando cada vez menos. Estamos entonces en el extremo opuesto al pronosticado por Keynes. Sólo el 10% más rico de la población ahorra cada vez más, generalmente en forma de préstamos al 90% de población más pobre que ellos. Provocando así la destrucción final de la capacidad adquisitiva por el servicio de la deuda. El sector financiero extiende su tentáculo alrededor de la economía de producción y consumo. Así que la incapacidad de consumir es parte del problema de la deuda. La base de la política monetaria hoy en todo el mundo debería consistir en salvar a las economías del estrangulamiento producido por el crecimiento exponencial de los gastos de deuda.

Pero el 10% más rico de la población lo que hace, en efecto, es ahorrar el grueso de su dinero. Prestan sus ahorros –y crean nuevo crédito— al 90% restante, o juegan con derivados financieros u otras actividades de suma cero en las que sus ganancias (si las tienen) hallan su contrapartida en las pérdidas de algún otro. El sistema se mantiene en funcionamiento, no gracias al gasto público, al estilo keynesiano, sino a través de creación nueva de crédito. Eso sostiene al consumo y, en efecto, el préstamo para adquirir bienes raíces, acciones o bonos permite a los prestatarios pujar al alza por los precios, lo que posibilita a los propietarios conseguir ulteriores préstamos respaldados en unos activos más y más sobreapreciados. La economía se expande…, hasta que los ingresos corrientes no bastan a cubrir los gastos dimanantes de las deudas.

Eso trae consigo el desplome de la economía de la burbuja. La inflación de precios de los activos da paso al derrumbe de los precios y a la quiebra técnica (cuando el activo poseído llega a valer menos que la deuda contraída para comprarlo) en el sector inmobiliario, así como en buena parte de la deuda financiera apalancada. Por eso culpa Bernanke a la Depresión de la caída de precios. Cuando los precios de los bienes raíces o de otros colaterales caen, ya no pueden seguir usándose como colateral para seguir obteniendo préstamos a fin de mantener en movimiento el flujo circular del préstamo y la devolución de la deuda. (…)

El flujo financiero circular es harto diferente del flujo circular estudiado por Keynes (y por la Ley de Say), la circulación en la que los trabajadores y sus empleadores gastaban, respectivamente, salarios y beneficios en bienes de consumo y de inversión. El flujo financiero circular se da entre los bancos y sus clientes. Y ese flujo circular va hinchándose a medida que detrae más y más gasto del flujo circular de la economía “real” entre el ingreso y el gasto. El capital financiero se expande en relación con el capital industrial. (…)

Bernanke pasa por alto el problema de que las deudas han de ser honradas, o al menos mantenidas al día. Ese servicio de la deuda deprime a la economía “real” no financiera. Pero el análisis de la Fed se detiene precisamente en el umbral del crash. Es una teoría que sólo procesa “buenas noticias” y que se limita a los buenos tiempos de la burbuja en expansión y los compradores de vivienda tomando más y más préstamos de los bancos para hacerse con ellas (o, más precisamente, con los emplazamientos de las mismas), que no paran de aumentar de precio. Eso fue, en suma, la burbuja Greenspan-Bernanke.

No necesitamos remontarnos a la Gran Depresión de los años treinta. El Japón posterior a 1990 es un buen ejemplo. Tras el estallido de su burbuja, los precios del suelo bajaron ininterrumpidamente, trimestre tras trimestre, durante 15 años. El Banco de Japón hizo entonces lo que está haciendo ahora la Reserva Federal. Rebajó los tipos de préstamo a menos del 1%. Los bancos “lograron salir de la deuda” prestando a especuladores internacionales que se servían de los préstamos en yenes para, tras convertirlo en moneda extranjera, comprar por doquiera activos que dieran mayores intereses –los bonos islandeses pagaban el 15%– y embolsarse la diferencia por el arbitraje.

Esa constante conversión por el dinero especulativo de yenes a moneda extranjera mantuvo baja la tasa de cambio japonesa, lo que ayudó a sus exportaciones. Análogamente en nuestros días, la política de tipos bajos practicada por la Fed lleva a los bancos norteamericanos a tomar prestado aquí para darlo en préstamo a profesionales del arbitraje que compran bonos de alto rendimiento u otros títulos denominados en euros, libras esterlinas u otras monedas.

El problema del cambio de divisas extranjeras se plantea cuando esos préstamos han de ser devueltos. En el caso japonés, cuando los mercados financieros globales se desplomaron y los tipos de interés japoneses comenzaron a subir en 2008, los profesionales del arbitraje decidieron revertir su actividad. Para devolver los yenes tomaron préstamos de los bancos japoneses, vendieron los bonos denominados en euros o en dólares y compraron moneda japonesa. Eso obligó a los japoneses a elevar la tasa de cambio del yen, lo que trajo consigo la erosión de su competitividad exportadora y el desajuste de su economía. El Partido Liberal habitualmente en el poder perdió las elecciones cuando el desempleo se disparó.

Hoy en EEUU el régimen de bajos tipos impuesto a la Fed por Bernanke ha levantado una ola de comercio especulativo con divisas (carry trade) estimado en 1,5 billones de dólares. Los especuladores toman prestados dólares a bajo interés y compran bonos de elevado interés nominados en moneda extranjera. Eso debilita la tasa de cambio del dólar en relación con las otras divisas y alimenta aún más el proceso.

La perspectiva de un hundimiento de esa creación de crédito amenaza con precipitar a los EEUU en una trampa de tipos de interés bajos. El problema es que cuando la Fed comience a elevar los tipos (por ejemplo, para desacelerar la nueva burbuja que Bernanke está tratando de hinchar), los especuladores globales devolverán sus deudas en dólares. Y en cuanto se ponga fin al comercio especulativo estadounidense con divisas, el precio del dólar se disparará. (…)

El problema no es solamente que Bernanke haya dejado de hacer aquello que la ley le obliga: promover el empleo en un ambiente de precios estables. Los Republicanos –y algunos Demócratas— recitan la letanía de los abusos de Bernanke. La Fed podría haber elevado los tipos de interés para desacelerar la burbuja. No lo hizo. Podría haber frenado el fraude hipotecario. No lo hizo. Podría haber protegido a los consumidores limitando los tipos de las tarjetas de crédito. No lo hizo.

Para Bernanke, el actual sistema financiero (o más exactamente, el gasto en deuda) ha de salvarse para que prosiga la redistribución hacia arriba de la riqueza. El Servicio de Investigación del Congreso ha calculado que entre 1979 y 2003 el ingreso por riqueza (rentas, dividendos, intereses y ganancias de capital) para el 1% más rico de la población se disparó del 37,8% al 57,5%. Esas rentas les han sido expropiadas a unos asalariados norteamericanos empujados al molturador de la deuda por unos salarios estancados.

¿Qué significa el encarecimiento de los CDS Soberanos?

Rolfe Winkler argumenta que a corto plazo, los PIIGS tendrán que recortar sus presupuestos y ser rescatados por la UE.

Simon Johnson piensa que un euro debilitado debido a las tribulaciones de los PIIGS terminará lesionando a las exportaciones americanas (un euro débil equivale a un dólar fuerte) y podría provocar problemas a los principales bancos.

Otros comentaristas temen que la crisis de los PIIGS va a tener un mayor potencial de contagio que las hipotecas subprime y la caída de Lehman.

Pero a largo plazo necesitamos una mayor perspectiva. El profesor de Harvard Niall Ferguson, uno de los principales historiadores de la economía, dice lo siguiente:

Los economistas están escasamente cualificados para analizar la situación económica presente porque les falta la perspectiva histórica. Son profesores de economía en las universidades americanas que se imaginan ser los maestros del universo, pero no saben nada de historia.

Nunca he pensado que los mercados se puedan corregir a sí mismos. Nadie que analice un poco la historia puede sostener algo de este tipo.

Ferguson advierte que las enormes deudas de los países van a terminar golpeando su solvencia.

La idea de que los países no quiebran es una broma… La trampa de la deuda puede llegar esta primavera… para aquellos países que han creado enormes paquetes de estímulo para sus economías.

El Banco Internacional de Pagos (BIS) informó que los paquetes de estímulo habían trasladado riesgos significativos a los balances de los gobiernos, algo que se refleja en el encarecimiento de los CDS soberanos. Es decir, los bancos centrales han trasladado a sus respectivos países el riesgo de impago, haciéndoles gastar billones que no tienen para poder cubrir el riesgo que los bancos han asumido en sus derivados tóxicos.

El anterior economista jefe de Merrill Lynch, David Rosenberg, ha escrito lo siguiente:

Los gobiernos han rescatado primero a los bancos que eran insolventes. A continuación estos gobiernos, especialmente algunos europeos, vieron explotar sus balances hasta tener que enfrentarse con unas crecientes preocupaciones sobre la quiebra soberana. El FMI ha pronosticado que la relación deuda/PIB de los países del G20 explotará hasta el 118% en el 2014, mientras que los niveles anteriores a la crisis eran del 80%.

Pero esta situación ha devuelto de nuevo la pelota a los bancos, porque son precisamente estos los que más habían prestado a algunos de los países en riesgo. Por ejemplo, los bancos de Reino Unido habían concedido 193.000 millones a Irlanda, pero los bancos alemanes una cantidad semejante a Grecia más unos 240.000 millones a España. Además, muchos fondos de pensiones que invirtieron en deuda pública tienen una gran exposición a países como Grecia, Portugal, Irlanda y España. El riesgo de contagio ha vuelto de nuevo.

Resumiendo, los activos tóxicos se habían escondido debajo de la alfombra con la esperanza de que el problema desapareciera. Pero los ratios de apalancamiento público han alcanzado unos niveles realmente elevados en este sacrificio acometido por los gobiernos con el fin de estabilizar la exposición inmobiliaria de las entidades financieras…

Acaben o no en default algunos países, la realidad es que se van a tener que tomar medidas draconianas para que los se consiga cubrir sus obligaciones financieras. Devaluar la moneda ha sido la medida habitual en países como Grecia y España. Pero eso ya no puede suceder dentro de la disciplina del euro. Por eso hay unos cuantos países que van a tener que reestructurar su deuda de alguna forma. Y estamos hablando de 2 billones de dólares, una cantidad más de tres veces superior al coste de la quiebra de Lehman. Sólo queda ver cómo van a afectar todas estas dificultades a países como India y China, con economías dirigidas a la exportación y con reducido consumo interno.

Comentarios y traducciones por Joaquín Ferrer Benat.

 

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Responses

  1. Muchas gracias. Excelente análisis.

  2. Y cuándo el sistema monetario, basado en una deuda inasumible, colpase, que vendrá después? Mad Max, fin de las “democracias” y vuelta a las dictaduras, una última guerra mundial?

  3. Sigo habitualmente este blog y me gusta bastante. Aunque aveces es un poco alarmista. Nos va a costar pagar la deuda unos años y habrás disminución de riqueza, quizás habrá que repartir el trabajo para que trabajen todos. Europa saldrá adelante como lo ha hecho siempre en su larga y dramática historia. Tenemos países punteros en aprovechamiento de recursos como Holanda Y Dinamarca que nos marcan el camino.

  4. Corregido.

  5. Nobel no inventó la pólvora (fueron los chinos y no para armas), sino la dinamita (estabilizar la nitroglicerina con polvo mineral para que no explote fácilmente)

  6. Mi más cordial enhorabuena.
    Chapeau & Hat
    Un abrazo.
    angeldelvalle

  7. Excelente análisis.Muchas gracias.


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