Posteado por: physis | 16/06/2010

Howard Buffet: la libertad humana descansa en el dinero canjeable por oro

El sistema monetario se enfrenta a un problema único en la historia. Por vez primera no existe ningún país que tenga su divisa anclada en algún activo físico y que sirva de dique de contención de última instancia. Esa promoción automática que habían realizado el oro y la plata de forma histórica ha quedado sustituida gradualmente por una gestión “científica” de los bancos centrales sobre el conjunto mundial de divisas, encabezados todos ellos por la Reserva Federal americana.

Ningún experimento anterior realizado sobre papel moneda ha terminado bien. Por eso no son pocos los que piensan que el desarrollo de esta crisis no es otra cosa más que el comienzo de un nuevo fracaso, tal vez el más devastador. Como suele decir Doug Noland en Prudent Bear, me voy a ceñir “just the facts”.

Y siguiendo los datos observo dos hechos peculiares:

El dinero sale de Grecia

 En Grecia los bancos han dejado de conceder créditos a los ciudadanos y a las empresas. Puede ser que en la fase del ciclo económico que nos encontramos correspondiera hacer algo parecido, pero realmente lo que está sucediendo no es que haya desaparecido el crédito, sino más bien todos los créditos se los está llevando el gobierno.

En efecto, según Credit Suisse en los balances de los bancos griegos hay unos 50.000 millones de euros en deuda pública helena. Algo que ha podido realizarse gracias al concurso del Banco de Grecia (banco central), que ha prestado al conjunto de entidades financieras del país 90.000 millones de euros contra un colateral de 123.000 millones de euros.

El deterioro financiero de las cuentas públicas y la situación económica ha provocado la desconfianza del público, provocando la retirada de unos 21.000 millones de euros en depósitos bancarios. El BCE ha tenido que aceptar la deuda pública griega como colateral para nuevas líneas de financiación, pero como el interbancario se encuentra cerrado y esas nuevas líneas no bastan, la banca sólo tiene la posibilidad de obtener liquidez contra su propio capital. Lo que agrava aún más la situación.

Por lo tanto, el movimiento de rescate tiene de momento cuatro fases:

  1. El BdG cambia activos problemáticos de los bancos por euros nuevos.
  2. Los bancos refinancian la deuda pública griega gracias a ese nuevo dinero y evitan que el estado quiebre.
  3. El BCE, además de aceptar colateral problemático, cambia esa deuda pública otra vez por nuevo dinero para evitar esta vez que sean los bancos quienes quiebren, pero la gente lo termina retirando de los bancos.
  4. Al no ser suficiente (por el runto the bank, más el desgate de capital, más la incorporación de nuevos países problemáticos), se abre un plan de rescate que termine de limpiar activos tóxicos y retirar la deuda pública de los balances de los bancos.

Pero el resultado final es el siguiente:

  1. El gobierno heleno sigue siendo insolvente.
  2. Los bancos griegos también.

Conclusión: no arregla nada cancelar deuda con más deuda. Al reves, empeora la situación.

El dinero se va hacia el oro

Lo que se observa con Grecia es que los problemas de solvencia se están propagando no sólo hacia nuevos países, sino especialmente hacia los acreedores y muy especialmente hacia los propios diques de contención que representan los bancos centrales. Todos deseamos que consigan hacer lo que se espera de ellos. Pero ¿y si no funciona?

Creo que es oportuno decir que no es prudente esperar y ver qué termina pasando, porque cabe la posibilidad de que los bancos centrales no resulevan el problema y entonces el riesgo sistémico termine provocando el colapso de algunas monedas tal y como ahora las conocemos. Es desde luego una de las posibilidades y en consecuencia no se puede descartar.

Así que en buena lógica se tendría que buscar otra vez refugio en los metales preciosos, aunque sea de forma temporal, y con el objetivo de descargar parte de la responsabilidad que ahora abruma a los bancos centrales. La mejor forma de hacerlo sería que los bancos volvieran a prestar dinero a las empresas y particulares contra oro como colateral, lo que sanearía sus balances porque el oro operaría como dique final de contención al ser un activo que no es el pasivo de nadie. Es este un tema sobre el volveremos en artículos posteriores. Porque lo que ahora está sucediendo es precisamente una huída hacia los metales preciosos por parte de la población.

En efecto, Bernanke ha observado recientemente que:

Mientras otras materias primas han caído recientemente de forma severa, incluyendo el petróleo y los precios de los alimentos… el oro se está comportando de forma diferente… Ahora mismo existe un grado elevado de incertidumbre y ansiedad en los mercados financieros y algunas personas están pensando que poseer oro les va a proteger contra otras inversiones que ahora ven más arriesgadas y difíciles de predecir en este momento.

En primer lugar, además de la percepción que tenga la gente sobre el estado de las finanzas, el oro juega su papel cuando los tipos de interés reales son negativos (como es el caso ahora).

En segundo lugar, hay que entender que el dinero es un medio de intercambio, de unidad de cuenta y de almacén espacio-temporal de valor. Cuando se vuelve fiduciario pierde progresivamente esos estatutos hasta dejar finalmente de ser medio de intercambio. Y eso es precisamente lo que está comenzando a observar la gente.

La devaluación monetaria no es un fenómeno reciente, sino algo que opera desde antes incluso de la creación de los bancos centrales.

Pero ha sido especialmente virulento desde 1971, porque los activos nominados en dólares han perdido un 82% de su valor desde esa fecha.

Pero esto se oculta a la opinión publica diciendo que la inflación es sólo una subida de precios reflejada en un IPC maquillado, además de referenciar sólo las monedas entre sí. Y aunque suben y bajan relativamente entre ellas, lo que realmente sucede es que todas caen cuando se comparan contra el oro.

Otro punto de ver lo mismo se encuentra en considerar la emisión monetaria como fuente de devaluación. el patrón oro imponía antes una doble disciplina fiscal y monetaria. Pero una vez se han roto los frenos el volumen de dinero ha podido crecer sin parar, al menos hasta que ha provocado un riesgo sistémico al conjunto de la economía (comenzando por los eslabones más débiles de la cadena) y aún al propio sistema de divisas, como parece apuntar Bernanke

Algunas personas vieron que todo esto podía pasar

Sólo me queda recomendar esta lectura de H. Buffet, padre del famoso inversor W. Buffet, donde advierte ya en 1948 de los riesgos en que se estaba incurriendo. Una lectura interesante que ilustra cómo los famosos helicópteros de Bernanke, si a algo se parecen, es a los del vídeo que se ha puesto en cabecera. Porque mientras trompetean la salvación, el dinero que arrojan produce un destrozo semejante a las bombas.

.

LA LIBERTAD HUMANA DESCANSA EN EL DINERO CANJEABLE POR ORO

El congresista por Nebraska Howard Buffet recalca la relación entre el dinero y la libertad. Defiende que sin una moneda convertible, la libertad de los indivíduos para poder vivir por ellos mismos o mover sus bienes depende de la buena voluntad de los políticos. Afirma que los sistemas monetarios sobre papel terminan colapsando y concluyen en un profundo caos económico. Un patrón oro restringe el gasto del gobierno y concede a la gente un mayor poder de control sobre los fondos públicos. Sostiene que ha llegado el momento de volver al patrón oro.

¿Existe alguna conexión entre la libertad humana y el dinero canjeable por oro? En un primer momento podría parecer que el dinero pertenece al mundo económico y la libertad humana a la esfera política. Pero cuando uno se da cuenta que uno de los primeros movimientos que hicieron Lenin, Mussolini y Hitler fue declarar ilegal la posesión privada de oro, comienza entonces a deducir que tal vez debe existir alguna conexión entre el dinero, su cenvertibilidad en oro y ese extraño premio conocido como libertad humana.

Además, cuando uno encuentra que Lenin dijo y demostró finalmente que la mejor forma de darle la vuelta al orden social para llevarlo hacia el comunismo era el dinero de papel, entonces queda impactado por la posibilidad una vez más de que exista realmente alguna relación entre el dinero respaldado por oro y la libertad humana.

Si ha entendido lo que le acabo de explicar entonces verá también la conexión. Pero nos enfrentamos también con que el dinero es un asunto difícil y problemático. Supongo que a cualquier persona a la que preguntemos si tiene suficiente dinero, siempre contestará que no.

En un país libre las unidades monetarias descansan sobre el oro o sobre el oro y la plata, con independencia de los políticos que nos gobiernen. El dólar americano era una moneda de este tipo hasta 1933, cuando era canjeable el papel moneda por una cierta cantidad de oro, siempre según la libre elección del tenedor del papel moneda.

El derecho a la convertibilidad asegura la estabilidad

El derecho a la convertibilidad hace que el dinero tenga un elevado grado de estabilidad. El propietario de una moneda convertible en oro o plata tiene independencia económica. Puede mover su dinero en cualquier parte del mundo, porque mantiene un valor intrínseco allí donde vaya.

Por ejemplo, aquí tengo una moneda de oro de 20$. Antes de 1933 si usted tenía papel moneda podía intercambiarla cuando quisiera por una moneda de oro equivalente. Una moneda que mantenía un valor reconocible y definitivo en todo el mundo. En la mayoría de los países esta moneda de oro le concedía una gran independencia si tenía suficientes de ellas. Pero hoy en día están fuera de la ley los propietarios de esas monedas (que antes era dinero) en EEUU, Rusia y la mayoría del resto de países.

Somos siervos de tipos como Hitler o Stalin porque el dinero puede ser nominado o depreciado según el deseo de sus propietarios. Esto es lo que sucedió en Rusia hace unos pocos meses, cuando el gobierno dijo que el nuevo cambio de la moneda eran 10 rublos viejos por uno nuevo. Y todo el mundo tuvo que aceptarlo… Vemos entonces cómo el dinero de papel sin convertibilidad o fiduciario no da ninguna independencia a su propietario, sino que queda sometido a la voluntad de su gobernante.

Bajo tales condiciones todos los ciudadanos pierden su libertad de movimiento y capacidad para defenderse en el futuro de las pérdidas del poder adquisitivo de su moneda inconvertible. Queda entonces dependiendo de la benevolencia de los políticos para poder conseguir su sustento diario. A no ser que sea propietario de terreno suficiente para su supervivencia, para él no existe la libertad.

No obstante, todos nuestros políticos anuncian constantemente sus esfuerzos por detener la inflación. Y eso con independencia de su cuño político. Pero puedo demostrarles que hasta que no se devuelva a la gente el derecho de usar oro o plata en su comercio diario, todo ese parlucheo contra la inflación es una tontería.

Los sistemas monetarios sostenidos sólo por papel terminan colapsando

Pero permítaseme primero que desbroce un poco la maleza. No voy perder tiempo revisando la historia de todos los experimentos sobre el papel moneda. Pero lo que he podido descubrir es que los sistemas monetarios sostenidos sólo sobre papel moneda inconvertible han terminado colapsando todos sin excepción, provocando el caos económico.

Alguien podría interrumpirme ahora y decir que estamos funcionando con un patrón oro. Y es cierto. Pero sólo de forma internacional y no en nuestro país. Aunque hay un montón de oro encerrado en Fort Knox, este oro no puede ser reclamado por los ciudadanos americanos.

Incluso podría ser embarcado y sacado del país sin que la población tuviera ninguna posibilidad de impedirlo. Esto no es probable que suceda en un futuro inmediato, pues todavía existe un pequeño hilito que lo retiene allí. Pero podría suceder en un futuro. Ese oro está teórica y temporalmente asegurando parcialmente nuestro sistema de papel moneda. Pero en realidad no sucede así.

Además, actualmente tenemos un gran excedente en la recaudación impositiva, pero esta feliz situación es sólo un fenómeno como consecuencia de la inflación posterior a la guerra y la Work Progress Administration (WPA). Esto no puede ser la base que nos ofrezca la medición precisa sobre nuestra situación financiera. Por lo tanto, deberíamos ignorar los ingresos que ahora tiene el Tesoro a la hora de considerar este problema.

De 1930 a 1946 nuestro gobierno entró en números rojos cada año y la deuda no paró de crecer. Por ello se propusieron varios planes para girar esta espiral de deuda.

Uno era que los ingresos por impuestos sirvieran para reducir el déficit. Otro que al Congreso se le prohibiera mediante un estatuto la capacidad de adelantar ingresos futuros en tiempo de paz. Otra propuesta fue que se retiraran el 10% de los impuestos cada año para la reducción de la deuda.

Todas estas propuestas parecen estar bien. Pero no son realistas bajo nuestro sistema monetario sobre papel. Pues los políticos no podrán resistirse a las presiones de gasto de posguerra. La exactitud de esta conclusión ya ha sido demostrada.

El presupuesto y el papel moneda

Bajo la ley que se pasó al Congeso en 1946, al Senado y a la Cámara se les exigió fijar un máximo de gasto en el presupuesto cada año. Pero en 1947 el Senado y la Caámara no alcanzaron ningún acuerdo sobre este presupuesto máximo, por lo que esa ley fue ignorada.

El 4 de marzo de este año, el Senado y la Cámara acordaron un presupuesto de 37.500 millones de dólares. Pero como ya se habían pasado las asignaciones o simplemente la lista de gastos ya estaba aprobada, los gastos terminaron excediendo los 40.000 millones. El estatuto sobre el presupuesto máximo ha fallado porque siempre el gasto ha desbordado al presupuesto, aún los dos primeros años que ha estado operando en medio de un periodo de prosperidad.

Sólo hay una forma en que estas presiones sobre el gasto pueden detenerse, y es entregando la decisión final sobre el gasto público a la economía productiva de la nación. Los productores de la riqueza (los contribuyentes) tienen que adquirir de nuevo su derecho a obtener oro a cambio de los frutos de su trabajo. Esta restitución entregaría a la gente la decisión final sobre el gasto público, permitiendo a los creadores de la riqueza nacional controlar la emisión de papel moneda y bonos.

No le estoy pidiendo que acepte sin más esta fuerza de contención del gasto público. Pero  si observan cómo funciona la política en la vida cotidiana, supongo que acordarán conmigo que esta acción es la única cura efectiva.

Existe un paralelismo entre los negocios y la política que ilustra rápidamente la debilidad política sobre el control del dinero.

Todos los empresarios hacen negocios para conseguir dinero. Pero si su empresa no consigue beneficios, entonces tiene que cerrar. Si yo le intentara colocar un producto diciéndole que es maravilloso para sus clientes, pero explicándole al mismo tiempo que iba a tener que venderlo sin margen de beneficio o incluso con pérdidas, entonces usted sabe que de hacerme caso su negocio terminaría cerrado. Bueno, seguramente antes de suceder eso usted me sacaría de su oficina, quizá educadamente, pero en cualquier caso rápidamente. Porque su negocio tiene que tener beneficios.

En la política los votos tienen una importancia vital similar para cualquier candidato. Esta situación no es ideal, pero existe  porque probablemente nadie entrega su voto a quien no le convence.

Quizá esté usted en lo correcto cuando se dice a sí mismo: “Esto es precisamente lo que siempre he pensado. Los políticos sólo piensan en los votos, cuando deberían estar pensando en el futuro de nuestro país. Lo que ahora necesitamos es más coraje en el Congreso. Si eligiéramos a congresistas con más fortaleza de ánimo entonces ¡terminarían frenando el gasto!”

Fui a Washington exactamente con esa esperanza y convencimiento. Pero lo tuve que descartar por ser una idea poco realista. ¿Por qué? Pues porque un congresista bajo este sistema monetario de imprenta se encuentra en la misma situación que un bombero que corre a apagar el incendio sin tener la manguera conectada al hidrante. Su coraje puede ser encomiable, pero no se encuentra enganchado de forma correcta al final de la línea. Así es como ahora trabajan los congresistas para la economía. No existe ningún engarce entre el Congreso y los contribuyentes que les entregue esa fortaleza.

Cuando se quitó a la gente la capacidad de limitar el gasto público mediante la demanda de monedas de oro, automáticamente quedó desconectada la fuerte conexión que existía entre la economía y Washington. Volveré sobre esto de nuevo más adelante.

Seguramente en enero escuchó el mensaje del Presidente al Congreso, o al menos oyó algo al respecto. Lo preparó Harry Hopkins y por lo que dijo parecía en el fondo un viejo tacaño.

El mensaje de Truman al Estado de la Unión fue una especie de maná para todo el mundo, excepto para los empresarios. Pues todas las promesas se hicieron bajo nuestro actual sistema monetario de papel. ¿Por qué? Pues porque el Presidente sólo puede mantenerse en el cargo gracias al apoyo de una complacida mayoría de grupos de presión.

Antes de que le juzgue con demasiada severidad por este hecho, permítanme especular un poco sobre su pensamiento. Ciertamente podría estar persuadido de que los republicanos iban a hacer lo mismo si estuvieran en el poder. De hecho el Presidente ya ha caracterizado las negociaciones sobre nuestra economía como una “conversación” con el otro partido. Y hasta la fecha podemos darle la razón, pues ni el Presidente ni el Congreso republicano tienen ningún incentivo para recortar el gasto federal. De forma que nadie lo va a hacer. Y en consecuencia la gente se encuentra en gran medida desasistida.

Pero no siempre ha sido así

Antes de 1933 la gente tenía una forma efectiva de mandar sobre la economía. Antes de 1933, cuando la gente estaba preocupada por el gasto federal, podían ir a los bancos, cambiar su dinero po oro y sentarse y esperar que el sentido común volviera a Washington.

Los asaltos al Tesoro

Esto mismo ya sucedió en varias ocasiones y condiciones, a veces incluso con cierta tensión. Pero nunca sucedió nada semejante a lo de ahora, con el régimen actual de inflación de papel monetario.

Hoy el Congreso se encuentra permanentemente asediado por grupos minoritarios que buscan sus propios beneficios a costa del Tesoro. Con frecuencia esos grupos controlan un número suficiente de votos en muchos distritos de congresistas como para poder cambiar el resultado de las elecciones. De forma que el congresista encuentra serias dificultades para no ceder a las presiones de esos grupos. Y sin que se descubran de forma inmediata los efectos que sus acciones generarán en el futuro, suele ceder con bastante frecuencia a las presiones de esos grupos. Porque el Tesoro parece inagotable. Además, los desorganizados contribuyentes vuelven cada día a sus hogares sin notar esos gastos añadidos, y así un día tras otro…

El contribuyente, ese hombre olvidado

Lejos del Congreso es donde se encuentra el verdadero hombre olvidado, el contribuyente que paga las facturas. No se encuentra precisamente entre los devoradores de los impuestos o las empresas que ganan millones con los gastos del gobierno. No puede gastar su tiempo intentando oponerse a los gastos federales, porque tiene que trabajar para sostener a su familia y pagar los impuestos.

Pero para los beneficiarios de los cheques del gobierno este contribuyente es algo vital. Así que gastarán todas sus energías para atrapar esos ingresos.

El contribuyente se ve completamente desbordado por este contexto tan desigual. Hasta ahora poseía un ecualizador. Si las finanzas del gobierno no funionaban según su idea de lo que era correcto, tenía el derecho individual de protegerse consiguiendo oro.

Si se restableciera el patrón oro, el Congreso se vería obligado a poner freno a sus gastos. Y así es como funciona. Si el congreso parece receptivo a esquemas de gastos insensatos, entonces la demanda de los ahorradores sobre el oro pasa a ser lo suficientemente importante como para retirar ese metal de las manos de nuestros representantes y guardarlo en casa. Una alarma de estas características se terminaría reflejando rápidamente en los salones del Congreso, de forma que todos los legisladores conocerían al volver a casa por los informes de los banqueros y los funcionarios del Tesoro que se estaría poniendo en peligro la confianza en las cuentas públicas.

De esta forma el Congreso se vería forzado a reducir los gastos con firmeza. El patrón oro funcionaría entonces como un sigiloso perro guardián que vigila el gasto excesivo del gobierno.

Sólo he subrrayado brevemente la incapacidad que tiene el Congreso para resistir las presiones sobre el gasto durante los periodos de prosperidad. Dejo a su imaginación lo que podría llegar a hacer el Congreso cuando aparecen las recesiones.

No tengo tiempo para describir cómo terminan todos los experimentos monetarios con papel. Es mucho peor que todo eso que se ha oído hablar sobre precios elevados e inflación. Basta con recordar el caos monetario que precedió a Hitler en Alemania, en Rusia a los Bolcheviques y en otras naciones por otros gobiernos más o menos tiránicos. De hecho el papel moneda puede llevar finalmente a un país hacia el comunismo sin necesidad de ayudas exteriores.

En efecto, supongamos que los pequeños ahorros de la gente humilde de EEUU continúan deteriorándose durante los próximos 10 años de igual forma que en los últimos 10 años. Entonces llegará un día en que la gente seguirá casi con toda seguridad a algún hombre montado a caballo y que les dirá que va a detener la inflación mediante un sistema de precios máximos, salarios máximos y racionamiento. Porque cuando la moneda pierde su valor para el intercambio de bienes y servicios, entonces se desmoralizan los procesos de producción y distribución.

Desde hace mucho tiempo las personas perspicaces han atesorado bienes tangibles de una u otra forma. Llegado el momento, este movimiento de los indivíduos hacia los bienes tangibles podría llegar a ser una estampida general a no ser que se tome pronto alguna acción correctora.

Es el momento propicio

La mayoría de los oponentes a la acuñación libre de oro admiten que esta moderación es esencial, pero dicen que no es el momento adecuado. Otros añaden que se terminaría produciendo una huída hacia el oro y las reservas terminarían quedando exhaustas.

Pero este último argumento pone precisamente el dedo en la llaga. Si existe tan poca confianza en nuestra moneda que la restitución del oro monetario podría llegar a agotar las reservas, entonces urge que actuemos lo más rápido posible.

El peligro ha sido realmente apuntado por el Sr. Allan Sproul, presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, cuando ha dicho que:

Sin nuestro apoyo (del Sistema de la Reserva federal), bajo las presentes condiciones cualquier venta de bonos del gobierno, con independencia de cual fuera su finalidad, terminaría encontrando un mercado vacío el primer día que nuestro apoyo fuera retirado.

Nunca podrán ponerse en orden nuestras finanzas hasta que el Congreso no sea forzado a hacerlo. Haciendo que nuestro dinero vualva a ser canjeable por oro se creará automáticamente esa coacción sobre lo público.

La enfermedad del papel moneda ha sido un hábito placentero hasta el momento presente. Y no se va a dejar de forma voluntaria, de igual forma que un drogadicto no dejará su adicción si no es mediante narcóticos. Pero en ambos casos el final del camino no es una opción que pueda nadie desear.

No puedo encontrar ninguna evidencia que apoye a nuestro sistema monetario de papel para que termine de forma distinta a los anteriores experimentos similares realizados en otros sitios y en otras épocas. A pesar de que nuestra fortaleza económica va a conseguir que esa enfermedad antes mencionada tarde muchos años en hacer su efecto.

Pero nos podríamos estar aproximando lentamente hacia un punto crítico. Cuando llegue ese día nuestros gobernantes encontrarán probablemente que las guerras exteriores y la reglamentación implacable será la perversa alternativa a nuestros conflictos domésticos. Esta fue precisamente la forma como la economía de papel moneda condujo hasta Hitler y hacia otros dictadores semejantes.

Mediante estas observaciones sólo he tocado los puntos más destacados del problema. Espero haberles dado suficiente información para moverles a hacer un estudio serio y más profundo sobre el asunto.

Quiero advertir también a los políticos de ambos partidos que se están oponiendo a la restauración del oro, aunque en apriencia parecen defenderlo. Todos esos elementos que en nuestro país y en el extranjero están enriqueciendo a algunos mediante una inflación continuada, se opondrán cada vez más a cualquier retorno hacia el oro. Así que tienen que estar preparados para oponerse inteligente y vigorosamente porque aquellos llevan ya 15 años de victorias sin interrupción.

Pero a no ser que quieran someter a sus hijos y a nuestro país a una inflación galopante, a la guerra y a la esclavitud, entonces deberán apoyar esta causa para que no pierda su empuje. Porque si queremos que sobreviva la libertad humana en EEUU tendremos entonces que ganar primero la batalla por el restablecimiento del dinero honesto.

No nos podemos enfrentar a ningún reto más importante que este mismo asunto. El restablecimiento de nuestra libertad asegurando primero que sea oro lo que recibamos a cambio de los frutos de nuestro trabajo.

Howard Buffet, congresista por Nebraska. The Commercial and Financial Chronicle, 6 de mayo de 1948.

Nota: Las gráficas no referenciadas vienen de este enlace.

Comentarios y traducción por  Joaquín Ferrer Benat

Anuncios

Responses

  1. Lo que pasa es que hay mucho especulador con toneladas de oro que no sabe que hacer con ellas, tras años acaparandolo, el oro es una de las mayores burbujas que hay hoy, cuando la crisis pase el oro bajará a cotizar al 50%, o menos, que hoy, solo hay que ver los gráficos a largo plazo de los metales para ver que la única salida es una bajada brutal. Y si la crisis no termina el problema es que el oro no se come, la moneda de cambio será el kilo de judias o de garbanzos.

  2. Piense que el dinero es mercancía y la mercancía dinero. El oro simplemente actúa de estabilizador. De lo que se trata es de reactivar la economía y crear empleo mediante la correcta asignación de capital. Todo esto se explicará en artículos posteriores.

  3. “Dicen los que afirman saber de esto que, en lugar de tener los ahorros en el banco, es conveniente comprar oro o platino. Es una idea interesante, pero lo cierto es que muy poco práctica, porque no me imagino a los precavidos que sigan ese consejo acudiendo con un lingote y una lima a la panadería a rasparle unas chuyitas al tendero a cambio de una baguette. Si al final hay que cambiar los metales preciosos por euros es porque suponemos que las entidades financieras van a tener liquidez para aceptar el canje; por eso, no parece muy oportuno construir en el fondo del armario ropero una réplica a escala de Fort Knox, pues a fin de cuentas vas a tener que acudir al banco de donde previamente habías sacado la pasta…”
    http://findesemana.libertaddigital.com/emigramos-ya-o-esperamos-unos-dias-1276237890.html

  4. Su oro se habría largado hacia Europa, Asia, Oriente Medio, etc. Entonces, por ejemplo, todos los países que hubieran querido petróleo para su parque móvil se habrían visto obligados a producir para vender y recibir oro. Y el consumo de petróleo se habría hecho más eficiente. Y se habrían buscado antes nuevas fuentes energéticas como la fusión nuclear. Etc.

  5. Con el patrón oro el Imperio Americano se hubiera podido extender, como lo hicieron otros en épocas anteriores?
    Según se sugiere en este blog, la respuesta es no.
    Es así?
    Salu2.

  6. Por cierto…el trozo de peli, aunque triste, es cinematografica y musicalmente buenísimo!

  7. Desde que Nixon se cargo el patrón oro, más la llegada de la reserva fraccionada bancaria, sumado a la desregulación de los mercados financieros que empezo Bush senior y que acabo Bush Jr. el resultado lo tenemos a la vista.

    (Nótese que en la brevedad del teorema no reside su sentido, sino en algunas claves históricas que nos trajeron esta crisis).

    Buen artículo!

    Saludos.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: