Posteado por: physis | 21/06/2010

Antal Fekete: sólo el oro puede detener la mayor crisis económica y financiera de la historia

Pregunta: Profesor Fekete, usted es conocido como uno de los más firmes defensores de la vuelta al patrón oro. Pero los economistas que aparecen en los medios de información dicen que no es factible y por lo tanto luchan contra esa idea con todo lo que tienen a su alcance. ¿Cómo respondería usted a todas esas críticas?

Respuesta: Decir que no es factible el patrón oro es como si dijeran que no es posible la honestidad. Las constituciones parecen hechas para ignorarlas alegremente cuando es conveniente. La Constitución americana, por ejemplo, obliga a un estándar monetario metálico en EEUU con un lenguaje lo más claro posible. Los positores al patrón oro nunca han conseguido reunir la suficiente fuerza moral para poner una enmienda a la Constitución y formalizar así la abolición del patrón oro. En 1933 el presidente Roosevelt confiscó el oro de los ciudadanos, dándoles a cambio papel imposible de convertir, procediendo a continuación para reescribir el valor del oro sobre el papel a un 75% de su valor anterior. La fuerza es la ley. Si no se puede hacer de forma limpia y legal, entonces se puede emplear el brazo poderoso del gobierno para hacerlo de forma tramposa, apoyado por la coacción de la policía y la cárcel.

Más recientemente, durante el siglo pasado, Suiza cambió su constitución mediante un referendum porque obligaba a sostener su moneda en un patrón oro. A los ciudadanos se les concedió sólo un fin de semana para debatir y sopesar los méritos y deméritos de los cambios que se proponían para la constitución. Esa prisa indecente con la que los políticos querían encauzar el proceso constitucional revela la mala conciencia de sus autores.

Una de las claves principales para apoyar un patrón oro es que la jurisprudencia no puede tolerar un doble rasero en la justicia. El gobierno, sus agencias y departamentos tienen que estar sometidos al mismo contrato legal que los ciudadanos. No hay ninguna parcela legal que permita al Tesoro y al banco central contraer obligaciones que no tienen ninguna intención de honrar, mientras que si obrara así cualquier otra persona entonces quedaría sometida al Código Penal.

P: ¿Cuáles deben ser los pasos que se deben tomar para introducir un patrón oro?

R: Tres son los pasos principales:

  1. El gobierno debe abrir la casa de la moneda al oro. Esto quiere decir que todo el mundo que desee convertir su oro en las correspondientes monedas pueda hacerlo en la Casa de la Moneda, libre de señoreaje y cargas y sin límite de cantidad. En otras palabras, deben permitir que vuelva a circular el oro onza a onza, acuñado y absorbiendo el gobierno el coste de acuñación de igual forma que absorbe el coste de mantener las carreteras en buen estado. Por otro lado, a los propietarios de las monedas de oro del país se les tiene que permitir el derecho de atesorarlas, fundirlas o exportarlas según vean conveniente. Esto debe ser así para conferir a la gente el derecho de regular el suministro de dinero en vez de estar en manos de unos burócratas que nunca han sido elegidos por nadie.
  2. Tiene que desaparecer la “protección sobre la moneda de curso legal“, declarándola inconstitucional de una vez por todas. Esto debe ser así para resolver la coerción que impone el gobierno para que el pago por el trabajo, los bienes y los servicios de toda la sociedad tegar que realizarse forzosamente en moneda inconvertible. Esa coacción fue legalizada por primera vez en Francia y Alemania en 1909, justo cinco años antes de la GMI. Esos países querían que sus ciudadanos y el ejército sólo pudieran cobrar mediante avales, poniendo así a disposición del gobierno toda la fuerza laboral del país de forma gratuita para cuando llegara la guerra, sin contar con el presupuesto del estado y el cobro de los impuestos. La motivación detrás de esta segunda disposición es impedir que los gobiernos puedan financiar guerras que nadie quiere, igual que hicieron antaño los reyes, a no ser mediante un incremento de los impuestos. Porque tan pronto como el Tesoro quedara sin dienero, entonces los contendientes se verían obligados a concertar una paz, a no ser que los ciudadanos desearan seguir sosteniendo con sus bienes el derramamiento de sangre y la destrucción de sus propiedades. Así que el mundo podría ser hoy en día mucho mejor.
  3. Tiene que observarse el principio conocido como la “Doctrina de las Letras Reales [Real Bills]” de Adam Smith. Las Letras Reales son emitidas contra las mercancías que tienen una demanda más urgente por los consumidores y maduran en monedas de oro a los 91 días (lo que dura una estación). Y tiene que permitirse que entren en circulación. Esto podría garantizar la flexibilidad del sistema monetario no mediante la coacción del gobierno, sino mediante la colaboración voluntaria de los productores y consumidores en la satisfacción de los deseos humanos.

Estas Letras Reales pueden entenderse como la cámara de compensación del patrón oro. En 1918 concluyó la GMI y el bando vencedor aliado no permitió la vuelta del oro al comercio internacional. Para asegurarse esto volvieron al patrón oro (testigo de ello es la decisión del Reino Unido de hacer la libra esterlina convertible de nuevo al oro en 1925 y a la tasa de cambio anterior), pero permitiéndolo sólo en el comercio bilateral entre países. Esto significó literalmente la castración del patrón oro, porque una vez quedó amputada la cámara de compensación de las Letras Reales, este sistema monetario dejó de funcionar.

Las potencias aliadas hicieron esto con maldad y venganza, porque querían paralizar la productividad germana y hacerles cumplir al mismo tiempo las disposiciones del Tratado de Versalles. Forzar un comercio bilateral con Alemania en estos términos era equivalente a un bloqueo en tiempos de paz, porque de esta forma las potencias aliadas podían monitorizar y controlar las importaciones y exportaciones alemanas. Por supuesto, la medida terminó fallando. Y eso fue lo que dio lugar a la Gran Depresión y al colapso internacional del patrón oro entre 1931 y 1936, la eliminación forzosa de la financiación multilateral del comercio mundial mediante las Letras Reales.

El patrón oro no colapsó por su “naturaleza contractiva”, como dijo Keynes. Sino porque se bloqueó su sistema de compensación (el de las Letras Reales). La caída de los precios durante 1930 no fue la causa de la Gran Depresión, sino su efecto. Pues sin este sistema de compensación se produjo una caída permanente en los tipos de interés.

Además, esos tipos de interés decrecientes fueron causados por la introducción ilegal de las “Operaciones de Mercado Abierto [Open Market Operatios]” a partir de 1921, mediante las que el banco central puede pagar dinero en forma de soborno y mediante beneficios libres de riesgo a los especuladores de bonos, en la medida que se les permite apostar sin riego alguno a que su precio seguirá subiendo siempre hasta el cielo.

P: ¿Hasta dónde tiene que ser cubierto el dinero por oro?

R: La Doctrina de las Letras Reales nos da la respuesta a esta pregunta. Hay de promedio 75 días laborables en un trimestre. Así que cada día laborable, de promedio, es un 1/75 o un 1,33% de las Letras Reales que maduran en oro. Por lo tanto tendrá que haber disponible en todo momento esa cantidad de oro para que las letras puedan madurar y ser canjeadas. Más si se aumenta la tasa de descuento, menos si disminuye. En tiempos normales los bancos comerciales tendrán que tener suficiente oro para que fluya desde sus arcas hacia el curso ordinario de los negocios según maduren las letras. Pero si los tiempos no son normales, los bancos entonces acuden al mercado y venden con descuento el número suficiente de ellas para conseguir oro. Esto no debería ser ningún problema. Una Letra Real que madura es el mejor activo con beneficios que un banco comercial puede tener. En cualquier momento habrá bancos comerciales en cualquier parte del mundo inundando de oro los mercados. Todos ellos pelearán siempre para conseguir activos con beneficios. El valor de las Letras Reales se incrementa cada día que maduran. De hecho representan un crédito “autoliquidable”. La venta de la mercancía subyacente al último consumidor proporciona el medio de su liquidación.

P: ¿Qué sucede si un país no tiene oro suficiente en sus cofres?

R: Pues entonces ese país experimentará un incremento en la tasa de descuento. La aparición de un diferencial positivo entre las tasas de descuento de dos países mejora las condiciones del comercio en favor del que tiene una tasa más elevada. Puede ofrecer precios por el efectivo más bajos sobre sus exportaciones, al mismo tiempo que paga precios más altos (a 91 días) por sus importaciones. Esto significa que el país consigue oro por sus exportaciones 91 días antes de que las facturas se deban pagar en oro cuando venza el pago de las importaciones. Además, el incremento en la tasa de descuento introduciría en el país ingresos de capital a corto plazo que ayudarían a financiar tanto las importaciones como las exportaciones. No es necesario recordar que las importaciones se financian con exportaciones, no con oro. El oro esta ahí para amarrar al país cuando suceden desequilibrios temporales.

Si esta medida no es suficiente para resolver la escasez de oro, entonces si los consumidores quieren comer, vestirse, calzarse y estar calientes en invierno, no les quedará más remedio que rascarse los bolsillos y pagar con sus monedas de oro las importaciones cuando venzan las facturas.

El asunto es que una escasez de oro no causa necesariamente privación. Gracias al mecanismo de la tasa de descuento es una situación que se corrige ella misma.

P: Ha anunciado que en agosto abrirá una escuela y se llamará Nueva Escuela  Austriaca de Economía, en Budapest (Hungría). ¿Por qué nueva? ¿Por qué en Hungría?

R: La escuela Austriaca de Economía comenzó con el Austro-Húngaro Carl Menger (1840-1921), que ha sido digno del mismo epitafio que Isaac Newton: humanis generi decus (orgullo de la raza humana). Los primeros miembros de la escuela, como el mismo Menger, fueron todos grandes científicos monetaristas que aborrecían la idea de la moneda inconvertible. Keynes introdujo la idea de que el patrón oro era una “bárbara reliquia” y que debía ser descartada. Pero nadie le pudo hacer frente porque el soborno y el chantaje permitió distraer a muchos académicos para que se unieran a la nueva doctrina, al mismo tiempo que la escuela austriaca era ampliamente despreciada.

Cuando se ha hecho evidente la quiebra del Keynesianismo (que ha trastocado todas las cosas al castigar la virtud del ahorro y alabar el vicio de la prodigalidad), la escuela autriaca ha podido resucitar especialmente en EEUU, haciendo un llamamiento a la cordura para que se vuelva al patrón oro.

No obstante, los “austriacos americanos” son contrarios de forma vehemente contra la doctrina de las “Real Bills” de Adam Smith por motivos doctrinarios. Pues contradice su santo de todos los santos, que es la teoría cuentitativa del dinero.

No entienden que la circulación de las Letras Reales es espontanea y su eliminación nada más que una injerencia injustificable en la operación del mercado libre. No entienden la diferencia entre la tasa de descuento (el rendimiento de la Letra Real) y el tipo de interés (el rendimiento del bono sobre oro).

Esto es lo que me empujó a comenzar mi escuela en Hungría, que es donde vivo. Sería un desastre que los austriacos americanos tuvieran éxito en hacer realidad su “100% patrón oro”. Ese intento no iba a sobrevivir la primera temporada de compras en Navidad. Los mercados tendrían problemas y el patrón oro volvería por segunda vez a tener mala fama.

Austria y Hungría eran una doble monarquía durante los tiempos de Carl Menger, compartiendo no sólo la monarquía sino también  su herencia cultural y científica.

P: ¿Por qué un patrón oro? ¿Por qué no seleccionar una cesta de metales preciosos o algunas materias primas para que sirvan como un estándar de unidad de valor?

R: Los dosctores americanos del dinero tienen el hábito de ridiculizar el oro comparándolo con la panceta de cerdo congelada. De hecho, horribile dictu, ambos están siendo comercializados en el mismo parqué desde que el oro fue expulsado del Paraiso Monetario. Esto refleja un modo de pensar que sugire, en el mejor de los casos, que el oro es otra materia prima más en el mercado de las commodities. En este sentido una cesta de materias primas proporcionaría una reserva monetaria mejor que el oro.

Pero esta idea es falsa. El oro no es como la panceta de cerdo congelada, a pesar de los doctores del dinero en EEUU. La razón principal es que la utilidad marginal del oro declina más lentamente que la de cualquier otra materia prima conocida por el hombre. Esto es lo que hace al oro ser el metal monetario por excelencia. Y es lo que hace del oro el único activo monetario que no tiene contrapartida como pasivo en la contabilidad de cualquier otra persona.

Por cierto, sólo hay dos metales monetarios: el oro y la plata. Los otros metales preciosos como el platino y el paladio no son metales monetarios. Lo que hace que un metal precioso sea un metal monetario es su ratio flujo-stock. Tiene un múltiplo elevado para los metales monetarios, pero una pequeña fracción para los otros metales preciosos.

P: Los críticos dicen que históricamente bajo el patrón oro la economía mundial se debilitaba, el comercio era escaso y la innovación tecnológica mundial no se encontraba adecuadamente estimulada. Es decir, el patrón oro nunca ha trabajado bien. ¿Cómo responde a esto?

R: Pues estas afirmaciones son justo lo contrario de la verdad. El apogeo del patrón oro duró cien años, desde 1815 (al finalizar las guerras napoleónicas) hasta 1914 (el comienzo de la GMI). En esos 100 años evolucionaron la física y las matemáticas como nunca antes lo habían hecho, apareció el ferrocarril, el comercio marítimo, la electricidad, el motor de explosión, los fundamentos de la aviación, la comunicación sin cables, los Rayos-X, etc. La financiación de todos esos descubrimientos y aplicaciones no habría sido posible sin el patrón oro y la acumulación de capital que facilitó. De hecho, lo que hemos tenido en los últimos 25 años ha sido justo lo contrario, gracias a una colocación distorsionada del capital mediante la burbuja de crédito a los países desarrollados fruto del reciclaje de los petrodólares, las consiguientes crisis en varios países a finales de los 90, la burbuja tecnológica a continuación, la burbuja inmobiliaria después y últimamente la de la deuda pública. Pero toda esta gestión descoordinada y destrucción del capital no cesará hasta que no se retorne al patrón oro y se restablezcan las balanzas comerciales internacionales.

P: Parece difícil introducir hoy en día el patrón oro, visto las enormes inyecciones de nuevo dinero en la economía mundial. ¿Cómo podría manejar esto el patrón oro?

R: Es difícil que pueda hacerlo en las circunstancias actuales. El nuevo patrón oro tendría que dejar que el régimen de moneda inconvertible se atascara por sí mismo, dejando que se evapore con su propio combustible de exceso monetario fiduciario. Cuando ya no sea capaz de crear empleo, de entregar comida y otras necesidades a la gente, entonces el patrón oro resucitará espontaneamente. Porque la gente tiene que comer y cubrir sus necesidades. Tiene que trabajar para ganarse su sustento. Aparecerá como un amanecer, posiblemente de forma improvista para la mayoría de la gente, porque el oro tiene su lugar debajo del sol. El oro es el núcleo duro del capital que no puede ser destruido ni por la inflación ni por la deflación. Es lo único que sobrevive cuando se consolidan los balances. El oro se encuentra en el corazón del proceso creativo de la economía mundial  y es lo que hace posible su supervivencia.

P: ¿Es el patrón oro la última ratio para curar la debilidad humana de aquellos que piensan que se puede multiplicar la riqueza símplemente imprimiendo dinero sin límite? ¿No es cierto que ningún banco central puede crear mejores políticos?

R: Así pensaba Frederich Hayek, el economista austriaco laureado con el premio Nobel. Dijo que no era necesario un patrón oro excepto por la propensión de los gobiernos a gastar por encima de sus posibilidades.

Pero no pienso que esto sea así. Veo al oro actuando en todos los rincones de la economía, con independencia de la propensión que tengan los gobiernos a gastar. Aún sin patrón oro el metal amarillo tiene su papel a la hora de frenar los precios, los salarios, las rentas y los tipos de interés. Ayuda a encontrar el equilibrio entre las satisfacciones a largo y a corto plazo de las personas. Determina la productividad marginal del capital y del trabajo. Es como el aire, pues aunque no lo vemos está ahí y sin él no existe la vida.

Se necesita una vara para poder medir el valor y el oro es la materia prima con la que esa vara está fabricada.

P: En el pasado también quebraron los estados. Lo hicieron Atenas, Roma o Francia en los siglos XVII y XVIII. Esto muestra que las quiebras pueden suceder incluso con el patrón oro. Pues los poderes establecidos pueden saltarse las limitaciones que impone el oro acuñando moneda y coaccionando a la banca cuando parece que no hay suficiente oro disponible. ¿Qué le hace pensar que un patrón oro futuro podrá tener más éxito que en el pasado y perdurar más tiempo?

R: No existe un límite claro sobre la cantidad de crédito autoliquidable que puede construirse sobre una unidad de peso de oro. Las mejoras en las técnicas de compensación así como las realizadas en las telecomunicaciones, el tranporte y el almacenamiento podrían incrementar la cantidad de crédito emitido sin que se produjera al mismo tiempo ningún incremento en la cantidad de oro que puede soportar todo ese crédito. Es precisamente esta propiedad la que hace que el oro sea el último extintor de toda la deuda. Es simplemente falso que estas restricciones que pone el oro a la economía sean “contraccionistas” y que los “poderes establecidos” encuentren alguna justificación para romper estos grilletes. El oro no es escaso. En términos de la ratio flujo-stocks es la sustancia más abundante de la tierra. Pero para que el patrón oro se sostenga es necesario que las personas puedan confiar en que los gobiernos van a cumplir siempre sus promesas de pagar en oro. Si esta confianza queda deteriorada, entonces el oro tiende a ocultarse y el sistema puede terminar quebrado. La respuesta al problema es que el gobierno debe tener fe en sus súbditos en todo momento.

P: ¿Cuál es su opinión sobre la forma en que se está manejando esta crisis? ¿Qué opina sobre la crisis griega, la del euro y la de otras monedas? ¿Hasta dónde podrán aguantar la tormenta de fuego de la deuda? ¿Podrán extinguirla regándola con más deuda?

R: Los gobiernos de los países industrializados son los únicos responsables de llevar a todo el mundo hasta esta crisis, que es la crisis económica y financiera más grande de la historia de la humanidad. Ya deberían haber presentado su dimisión porque son culpables, dando entrada a nuevos gobiernos armados con una mejor teoría económica que sustituyera a las anteriores y aportara los remedios. En vez de eso se han emperrado en aferrarse al poder. Sus análisis sobre las causas de la enfermedad son incorrectas. Las medidas para remediar los problemas que están recomendando como si fueran una panacea son completamente inútiles. Mejor aún, son contraproducentes.

Tomemos como ejemplo el desenfrenado crecimiento de la torre de la deuda. La gran crisis financiera que se está desarrollando, la crisis griega y todas las crisis monetarias que todavía se encuentran en una etapa embrionaria son diferentes partes del mismo problema, es decir del problema de la deuda. Y todo tiene sus raíces en 1971, porque el 15 de agosto de ese fatídico año el gobierno americano suspendió pagos sobre su obligación internacional de canjear dólares por oro. Pero ahora esa torre de deuda amenaza con venirse abajo y sepultar a la economía mundial debajo de sus escombros.

La razón del crecimiento exponencial de la deuda en el mundo es que el sistema monetario internacional ya no tiene disponible el “último extinguidor” desde 1971. Por eso la deuda mundial sólo puede crecer, nunca se contraerá. Haríamos bien en recordar que, desde tiempo inmemorial, lo único que ha tenido éxito como último extintor de la deuda ha sido el oro. Y así ha sido hasta que en 1971 fue retirado forzosamente del sistema monetario. Cuando se paga la deuda en oro la deuda se extingue. Pero desde 1971 los gobiernos han pretendido que también se extinguiera la deuda apagándola con dólares. Pero no ha sido así. Lo único que se ha conseguido hacer es transferirla desde los diferentes deudores hacia el gobierno americano, que la ha estado acumulando desde entonces. Transferir la deuda no es lo mismo que extinguirla. La acumulación de la deuda tiene un límite natural y ese límite ya ha sido alcanzado.

Su descripción como “tormenta de fuego” es un símil aceptable. Los gobiernos de los principales países industrializados no son capaces de contener la tormenta de fuego que ellos mismos han comenzado. Están echando gasolina al fuego.

P: ¿Cómo se desarrollará la situación actual? ¿Irá hacia una hiper-deflación o hacia una hiper-inflación?

R: Uno tiene que ser cauto con esos dos términos. Ambos (inflación y deflación) significan una destrucción de la riqueza mediante la destrucción del valor de las obligaciones de pago. La deflación por depreciación y la inflación por quiebra. Y es posible que tengamos una mezcla de las dos de forma simultanea.

Aunque si insiste en cuál es mi respuesta, puede contarme en la columna de los deflacionistas. De hecho tenemos signos deflacionistas en todos los sitios, porque se está evaporando la confianza en las promesas de pago. Los bancos ya no se fían los unos de los otros a la hora de prestarse el dinero a muy cortos periodos de tiempo. Incluso ya no se quiere el papel en el mercado de futuros del oro, sino el propio metal. Y aún peor, esa pérdida de confianza está alcanzando un grado de contagio. La riqueza construída sobre papel se está desintegrando delante de nuestros ojos al mismo tiempo que se está desarrollando un efecto dominó, porque el colapso del piso superior está provocando el colapso del inferior. Uno de los efectos más vistosos es el crecimiento imparable del desempleo o su cada vez mayor duración. Además está produciendo la desintegración de la ley y el orden. Los gobiernos no están preparados para este acontecimiento y piensan que todo se va a resolver imprimiendo más dinero, algo para lo que realmente se encuentran bien equipados. Pero esto está produciendo una contracción aún mayor.

P: Su respuesta a la próxima pregunta va a ser de gran interés para nuestros lectores. ¿Está invirtiendo en oro y plata y otros metales preciosos? ¿Está comprando aún con los elevados precios actuales?

R: Con respecto al oro me opongo a usar la palabra “inversión”. Desde mi punto de vista tener metales monetarios no es invertir, sino algo más parecido a contratar una póliza de seguros. No creo que los otros metales preciosos (o las piedras preciosas a todos los efectos) sean una buena inversión. Por lo que respecta a los metales monetarios como el oro o la plata, una persona bien aconsejada compraría de forma rutinaria cada mes con independencia de su precio. Uno tiene que ver sus ahorros en metales preciosos igual que un seguro contra incendios. Si nunca tiene que usarlo mucho mejor.

Y de forma óptima, se tiene que seguir el valor de cualquier activo no por su precio en dólares, sino por su equivalente en oro. En otras palabras, se tiene que llevar la contabilidad (en el activo y en el pasivo) no en dólares o euros, sino en unidades de oro (onzas o gramos). Porque esto produce una buena autodisciplina al ser la única forma de evitar la dificultad de mirarse la cara en un espejo curvo. La deformación de la imagen puede traducirse finalmente en una deformación de la mente, como observamos en no pocos economistas.

P: Quiero hacerle una última pregunta, si no le importa. ¿Cuál piensa que será el precio del oro en dólares o euros dentro de 3 o 5 años?

R: Lo siento, pero no suelo practicar la adivinación. Además, considero que no debo comprometer mi reputación como científico aventurándome a responder esta cuestión. Por otro lado, le confieso que tampoco estoy muy interesado en saberlo. Adivinar el precio futuro del oro es algo de poca importancia.

Más apropiado e interesante es preguntarse si el dólar y el euro existirán dentro de 3 o 5 años. Sobre el euro no estoy completamente seguro, pero sí que lo estoy con respecto al dólar dentro de 3 años. Pero en 5 años tal vez no, aunque no me sorprendería que aguantara incluso más allá de 5 años.

Es peligroso subestimar la fuerza del veneno con el que se tiene que trabajar y vivir.

Entrevistador: Gracias por haber dedicado su tiempo para realizar la entrevista.

Antal Fekete: Gracias a vosotros por haberme dado la oportunidad de expresar mis ideas.

Enlace a la entrevista original en inglés.

Traducido por  Joaquín Ferrer Benat.

Anuncios

Responses

  1. Muchas gracias por la respuesta.

  2. Espero que este gráfico sirva para explicarlo mejor:


    De todas formas, adelanto que no termino de ver cómo los bancos centrales van a permitir que circule el oro como dinero. Así que los tres pasos que dice Fekete deben ser al revés (3, 2, 1). Y no creo tampoco que sirvieran las Real Bills dada la enorme complejidad de los procesos productivos actuales. Ya explicaré más adelante lo que pienso al respecto.

  3. Muy interesante. Gracias por la traducción.

    Imagino que Fekete estará viendo cómo Hungría está sufriendo una gran crisis económica. ¿Sabes si ha escrito algo sobre este tema?

    Sobre las Real Bills, dice que “No entienden la diferencia entre la tasa de descuento (el rendimiento de la Letra Real) y el tipo de interés (el rendimiento del bono sobre oro).”

    Yo la verdad es que tampoco lo entiendo, expresado de esa forma en los paréntesis.

    Saludos


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: